Comienza 2026 y todo apunta a que nada va a cambiar para los cientos de animales que sobreviven abandonados en las calles de Níjar. El nuevo año arranca, una vez más, sin un programa CER (captura, esterilización y retorno) para las colonias felinas y sin un servicio de recogida de animales que esté a la altura de un municipio con la extensión, la población y la proyección turística del nuestro.
El pasado 22 de diciembre, el Ayuntamiento de Níjar sacó a concurso el contrato para el servicio de recogida de animales domésticos abandonados, perdidos o accidentados. Y, como viene ocurriendo desde hace años, solo se ha presentado la misma empresa de siempre: Montaña del Sol Animal Service, S. L. El presupuesto asignado para 2026 asciende a 54.452,22 euros, cantidad con la que esta empresa deberá cubrir todos los gastos derivados de la recogida, traslado, alojamiento y gestión de los animales en todo el término municipal durante un año completo.
La comparativa del agravio: se gastan más en una feria de caza que un servicio anual
La cifra resulta especialmente llamativa si se compara con otros gastos recientes del propio consistorio. Sin ir más lejos, el Ayuntamiento destinó 60.000 euros a la promoción de la I Feria Ecuestre, Cinegética y de Pesca, celebrada durante un solo fin de semana en noviembre de 2025. Es decir, se destinaron más recursos a publicitar un evento puntual que a garantizar un servicio obligatorio por ley, que debe funcionar las 24 horas del día, los 365 días del año, y que afecta directamente al bienestar animal y a la convivencia ciudadana.
Obligaciones legales frente a una realidad de abandono
La legislación estatal de bienestar animal establece con claridad cuáles son las obligaciones de los ayuntamientos. Entre ellas se encuentran la recogida y el control de animales abandonados, perdidos o accidentados; la disponibilidad de instalaciones adecuadas para su alojamiento; la prestación de asistencia veterinaria y cuidados básicos; la existencia de personal cualificado; la colaboración con asociaciones y voluntariado; y la realización de campañas de prevención y concienciación contra el abandono y el maltrato animal.
Sin embargo, en la práctica, estas obligaciones no se están cumpliendo de manera efectiva en Níjar. A ello se suma el incumplimiento de otra exigencia legal fundamental: la puesta en marcha de un programa CER que garantice la gestión ética de las colonias felinas del municipio. En este ámbito, la situación es aún más preocupante, ya que actualmente no existe ninguna partida presupuestaria destinada a este fin.
Tres años de retraso legal
En septiembre de 2024, desde el Ayuntamiento se trasladó a las asociaciones que “pronto” se pondría en marcha un programa CER. En enero de 2025, el Colegio Oficial de Veterinarios elaboró un censo de colonias felinas y presentó al consistorio un plan de actuación completo, que fue rechazado. Un año después, el municipio sigue sin programa CER y sin ningún tipo de apoyo para la esterilización, la alimentación o la atención veterinaria de las colonias. Conviene recordar que esta es obligación de los ayuntamientos desde septiembre de 2023, fecha de entrada en vigor de la actual Ley de Bienestar Animal. En 2026 se cumplirán ya tres años de incumplimiento.
Esta es la realidad que vivimos los vecinos y las vecinas de Níjar, así como las asociaciones que trabajan sobre el terreno. También es la imagen que se llevan los miles de visitantes que cada año eligen nuestro municipio para pasar sus vacaciones.
Un impacto negativo en la imagen del Parque Natural
La situación resulta aún más llamativa si se tiene en cuenta que Níjar es un destino turístico vinculado a la naturaleza y que muchas familias nos visitan acompañadas de sus animales, atraídas por el reclamo de parque natural. La ausencia de una gestión adecuada del bienestar animal no solo genera sufrimiento evitable, sino que también daña la imagen del municipio y evidencia una falta de compromiso con una responsabilidad que no es opcional, sino legal.
Por todo ello, desde las asociaciones y el vecindario no dejaremos de reclamar que Níjar cumpla la ley y trate a sus animales con la dignidad que merecen y que legalmente se encuentra reconocida. Mientras no exista una voluntad política real de cumplir la ley y dotar de recursos suficientes a estos servicios, los animales seguirán siendo los grandes olvidados y Níjar continuará acumulando una asignatura pendiente que afecta tanto al bienestar animal como a la calidad de vida y la imagen del propio municipio.








