El mantenimiento de la limpieza en los espacios públicos es una responsabilidad compartida entre las instituciones y las personas que habitan su núcleo poblacional. Un compromiso que el Ayuntamiento de Níjar pretende seguir ejecutando con la reciente licitación de la recogida de la fracción orgánica de los biorresiduos de su término municipal. Un servicio que supondrá a las arcas municipales un gasto cercano al millón de euros y un plazo de ejecución de dos años.
Mas también la ciudadanía debe poner de su parte, pues de poco servirá semejante desembolso si todavía hay personas, pequeños comercios y establecimientos hosteleros que siguen sin respetar las normas más elementales de convivencia relativas a la gestión de residuos y el cuidado de los espacios comunes en el territorio nijareño. Es decir, arrojando basuras en la vía pública, no recogiendo los excrementos de animales domésticos, depositando residuos fuera de los contenedores, abandonando objetos voluminosos en lugares inapropiados o no separando adecuadamente los residuos para su reciclaje.
Actuaciones sobradas y continuas, también denunciadas, en el conjunto poblacional de la Villa, convirtiendo estos espacios comunes en focos de insalubridad, que afecta al bienestar y la convivencia de la comunidad, además de un mayor gasto municipal en su mantenimiento. Un impacto ambiental por la mala gestión de residuos que puede provocar igualmente contaminación del suelo, del agua y del aire, con la consiguiente ruptura del equilibrio natural de los ecosistemas urbanos y medioambientales.
El incivismo existente en materia de limpieza pública representa un desafío constante para la vida en comunidad y la sostenibilidad de los entornos urbanos. La solución, en efecto, pasa por la suma de esfuerzos: una ciudadanía concienciada y activa, junto con instituciones que refuercen la normativa y mejoren los servicios.
Sólo así la Villa de Níjar, sus pedanías y núcleos de población más pequeños, podrán asegurar territorios limpios, saludables y habitables para los vecinos. Una tarea todavía pendiente de alcanzar y de la que todos, sin excepción, estamos obligados a su reparación.








