La hostelería ha sido, durante siglos, uno de los pilares fundamentales de la vida social y económica de cualquier sociedad. Restaurantes, bares, cafeterías y hoteles no solo ofrecen servicios esenciales, sino que también constituyen espacios de encuentro, celebración y descanso.
Sin embargo, en los últimos años, el sector se enfrenta a un lamento permanente ante la constante disminución de clientes. Un fenómeno que, lejos de ser pasajero, se ha convertido en una preocupación estructural que afecta a trabajadores, empresarios y comunidades enteras.
Un lamento como mejor expresión de una crisis que también afecta al Parque de Cabo de Gata-Níjar, como así lo confirma el presidente de los empresarios turísticos de la zona (ASEMPARNA), Francisco Jesús García Garrido. El también CEO de Confort y Sabor y Hoteles MC San José sostiene que aun cuando parece que el parque funciona muy bien a nivel turístico, cada vez es más común que muchos visitantes vienen a “pasar el día con sus neveras y cuando anochecen se van”.
Unas playas y calas entre Genoveses y Cala Carbón, en San José, que, no obstante, en el mes de julio registraron un aumento de cerca del 5% de tránsito diario de vehículos.
El presidente de ASEMPARNA, en una entrevista en el diario La Razón, reconoce que el turismo nacional está sufriendo “un encarecimiento de la vida y la cesta de la compra”, lo que consecuentemente obliga a reducir gastos en ocio. En efecto, una disminución constatada por los socios de esta patronal almeriense donde más del 75% confirman un mes de julio “peor que el año pasado, por debajo de las perspectivas que se habían generado tras los dos últimos años, y un tique medio a la baja”. Una tendencia que confían recuperar en el mes de agosto.
No obstante, García Garrido sigue apostando por Cabo de Gata-Níjar, con la certidumbre de que esta joya natural y turística por excelencia persista “sostenible, tanto en conservación como en lo económico”. Para ello, a pesar de la dificultad expresada, el presidente de la patronal confía en la resiliencia del sector para atajar el bache. Una capacidad de adaptación forjada a base de esfuerzo, pasión y tradición, para que estos empresarios almerienses puedan recuperar su papel central y seguir siendo motor de empleo, cultura y cohesión social dentro de este maravilloso espacio natural.








