Reconozco mi admiración por el inolvidable Francisco Ibáñez y sus entrañables personajes e historietas que nos hizo disfrutar a tantas generaciones. Entre todas ellas mi entusiasmo lo cosecha principalmente la singular empresa de reparaciones y remiendos de Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio.
El primero mirando y mandando sin mancharse las manos, sin intervenir mucho y siempre con su inconfundible bombín rojo y bigote a lo Groucho Marx. Otilio, el currante, pensando más en la hora de comerse sus extravagantes bocadillos rellenos de elefante o ballena, que en ponerse a trabajar con su habitual gorra y mono azul. En realidad ninguno trabajaba, mas bien se encargaban de provocar líos y toda clase de desastres a cuantos lugares acudían.
La pareja me ha recordado en cierta medida al Ayuntamiento de Níjar por las soluciones, anuncios, artimañas y chapuzas que vienen ofreciendo algunos de sus representantes a los ciudadanos cuando requieren sus servicios. El pasado martes, a petición del equipo de gobierno de la Corporación, la Coordinadora de Asociaciones Vecinales de los Pueblos de Cabo de Gata-Níjar, tuvo lugar una reunión con diversos representantes municipales del Ayuntamiento. En el caso de la de San José-El Pozo de los Frailes fue para plantear la falta de controles de velocidad de los vehículos que circulan por ambas poblaciones. También para denunciar la escasez de arbolado y zonas verdes que existe en ambas pedanías, además de interesarse por la prometida reforma del Parque de la Noria.
Las respuestas recibidas fueron propias de los personajes del comic de Ibáñez: la policía local no tiene radares para hacer estos controles, y una vez que se puso prestado los vecinos protestaron. En el caso de la falta de arboleda y podas se debe a la obstrucción y otras deficiencias que sufren los sistemas de riego para ampliar la vegetación local. Por su parte, la reforma del Parque de la Noria, anunciada y planificada por el alcalde como una de sus propuestas estrella en campaña electoral -“para disfrute de todos los nijareños”- ahora no será posible hasta la próxima legislatura, naturalmente, en el caso de resultar reelegidos. Eso sólo en San José-El Pozo de los Frailes.
En muchas ocasiones, da la sensación de que algunos políticos subestiman la inteligencia de los electores, creyendo que basta con promesas grandilocuentes o soluciones improvisadas para contentarles o callarles. Un menosprecio a la ciudadanía y falta de respeto como el que ejercen representantes de la Corporación municipal nijareña a la hora de formular promesas electorales y aportar soluciones a las demandas de sus vecinos. No se trata únicamente de captar votos a través de propuestas llamativas y engañosas como realizó el primer edil en campaña, sino de comprometerse de verdad con las necesidades reales de los ciudadanos y ofrecer respuestas concretas y factibles, mucho más si han sido anunciadas previamente en programa electoral.
Los vecinos de Níjar y todas sus pedanías demandan y merecen coherencia y honestidad de sus políticos, pues esperan que quien asume un cargo público actúe con rigor y cumpla con lo que promete. Pero en su lugar recurren a argucias, tretas, o chapuzas que en absoluto resuelven los problemas de fondo, convirtiéndose así en la versión política de Pepe Gotera y Otilio.








