El azufaifo, un tesoro botánico del Cabo de Gata que resiste al tiempo y al desierto

Azufaifos
Opinión
El autor de este artículo de opinión

Merche Bodega Rodríguez

En el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, donde el paisaje volcánico se funde con el mar y la aridez marca el ritmo de la vida, crece en silencio uno de los árboles más singulares y valiosos del sureste ibérico: el azufaifo. Conocido científicamente como Ziziphus lotus, este arbusto o pequeño árbol forma parte del patrimonio natural y cultural de la zona y representa un ejemplo perfecto de adaptación a condiciones extremas.

El azufaifo está especialmente adaptado a suelos pobres, altas temperaturas y largos periodos sin lluvias, características propias del Cabo de Gata. Sus raíces profundas le permiten aprovechar la escasa humedad del subsuelo, mientras que su porte espinoso y su follaje resistente reducen la pérdida de agua.

En esta zona, suele aparecer formando pequeños bosquetes dispersos, a menudo asociados a ramblas, laderas y terrenos pedregosos. Estos “azufaifares” constituyen auténticos oasis de biodiversidad, ofreciendo refugio y alimento a numerosas especies de aves, reptiles e insectos.

Un árbol con mucha historia

El azufaifo ha acompañado a las poblaciones humanas del sureste peninsular desde hace siglos. Sus frutos, las azufaifas, son pequeñas drupas de color marrón rojizo cuando maduran, con un sabor dulce y ligeramente ácido. Tradicionalmente se consumían frescas, secas o en forma de mermeladas y licores caseros.

En el pasado, el azufaifo también tuvo usos medicinales. A sus frutos y hojas se les atribuían propiedades digestivas y calmantes, y su madera dura se utilizaba para pequeñas herramientas o como combustible.

En pueblos del entorno de Níjar y del Campo de Níjar aún pervive el recuerdo de ir “a coger azufaifas” en otoño, una actividad ligada tanto a la alimentación como al disfrute del entorno natural.

Más allá de su valor cultural, el azufaifo cumple una función ecológica fundamental. Ayuda a fijar el suelo y frenar la erosión, uno de los grandes problemas en zonas áridas. Además, sus frutos son una fuente de alimento clave para la fauna silvestre en épocas de escasez.

Su presencia es un indicador de ecosistemas bien conservados, ya que se trata de una especie sensible a transformaciones intensivas del territorio.

Amenazas y conservación

Aunque el azufaifo sigue presente en el Cabo de Gata, sus poblaciones han disminuido en algunas zonas debido a la urbanización, la roturación de terrenos y el abandono de prácticas tradicionales que favorecían su mantenimiento.

Diversos colectivos y especialistas subrayan la importancia de proteger los azufaifares existentes, evitar su destrucción y fomentar su regeneración natural. La conservación de esta especie supone también preservar una parte esencial del paisaje y la identidad del parque natural.

El azufaifo no es un árbol llamativo a primera vista, pero encierra una historia de resistencia, adaptación y convivencia con el ser humano. Conocerlo y valorarlo es un paso fundamental para protegerlo.

En un territorio tan singular como el Cabo de Gata, donde cada especie cuenta, el azufaifo se alza como símbolo de la riqueza natural que todavía perdura y que merece ser cuidada para las generaciones futuras.



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