El delfín común: el gran acróbata del Mediterráneo que aún encuentra refugio en la costa de Almería

Delfin común
Opinión
El autor de este artículo de opinión

Merche Bodega

Durante siglos, los pescadores del litoral almeriense han considerado la presencia de delfines como un símbolo de un mar sano y lleno de vida. Entre todas las especies que pueden observarse frente a la costa de Almería, el delfín común (Delphinus delphis) destaca por su espectacular agilidad, su comportamiento social y la facilidad con la que, en ocasiones, se aproxima a las embarcaciones.

Aunque su nombre pueda hacer pensar que es la especie más abundante, la realidad es bien distinta. El delfín común ha experimentado un importante declive en buena parte del Mediterráneo durante las últimas décadas, lo que ha llevado a que esté considerado una especie de especial interés para la conservación.

Un habitante habitual del mar de Alborán

Las aguas del mar de Alborán, donde se encuentra la costa de Almería y el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, constituyen uno de los enclaves con mayor biodiversidad marina del Mediterráneo. La confluencia de aguas atlánticas y mediterráneas favorece una elevada productividad biológica que atrae a numerosas especies de cetáceos. Entre ellas se encuentra el delfín común, especialmente en zonas donde abundan pequeños peces como sardinas, boquerones, caballas o jureles.

Aunque sus avistamientos son irregulares y dependen de la disponibilidad de alimento, no resulta extraño observar grupos de estos animales navegando frente al Cabo de Gata, Carboneras, Agua Amarga o incluso frente a la capital almeriense.

El delfín común es uno de los cetáceos más rápidos del mundo. Puede superar los 50 kilómetros por hora y realizar impresionantes saltos fuera del agua mientras nada junto a otros miembros de su grupo.

Su cuerpo, estilizado e hidrodinámico, está perfectamente adaptado para recorrer grandes distancias. Los adultos alcanzan entre dos y dos metros y medio de longitud y pueden pesar alrededor de 120 kilogramos.

Uno de sus rasgos más característicos es el dibujo en forma de reloj de arena que presenta en ambos costados, con tonalidades amarillentas y grises que permiten diferenciarlo de otras especies de delfines presentes en el Mediterráneo.

Una sociedad muy organizada

Los delfines comunes viven en grupos que pueden estar formados por unas pocas decenas de individuos o alcanzar varios centenares cuando las condiciones de alimentación son especialmente favorables. Se comunican mediante una compleja combinación de silbidos, chasquidos y sonidos de alta frecuencia que utilizan para coordinar la caza, mantener el contacto entre los miembros del grupo y orientarse mediante ecolocalización.

Su inteligencia y comportamiento cooperativo les permiten capturar bancos de peces trabajando de forma coordinada.

El litoral del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar constituye uno de los mejores lugares de la península para la observación de cetáceos. Además del delfín común, es posible avistar con relativa frecuencia otras especies como el delfín listado, el delfín mular, el calderón gris, el rorcual común o incluso el cachalote, especialmente en las aguas profundas del mar de Alborán.

La primavera y el verano suelen ofrecer buenas oportunidades para los avistamientos, aunque la presencia de estas especies depende siempre de factores como las corrientes marinas, la disponibilidad de alimento y las condiciones meteorológicas.

Amenazas para la especie

A pesar de su extraordinaria capacidad de adaptación, el delfín común afronta importantes amenazas.

La sobrepesca reduce la disponibilidad de alimento, mientras que la contaminación por plásticos y productos químicos deteriora su hábitat. A ello se suma el riesgo de quedar atrapado accidentalmente en artes de pesca y el incremento del tráfico marítimo, que provoca molestias acústicas y aumenta el riesgo de colisiones.

El cambio climático también está alterando la distribución de muchas especies de peces, lo que obliga a los delfines a modificar sus rutas de alimentación.

Los expertos recuerdan que los cetáceos son animales salvajes y protegidos. Si se observa un grupo de delfines desde una embarcación, debe mantenerse una distancia prudente, navegar a velocidad moderada y evitar perseguirlos o intentar llamar su atención.

En caso de localizar un ejemplar herido, desorientado o varado en la costa, lo más recomendable es avisar de inmediato al 112 o a los agentes de Medio Ambiente, evitando manipular al animal salvo que las autoridades competentes lo indiquen.

La presencia del delfín común frente a las costas de Almería es mucho más que un espectáculo para quienes tienen la fortuna de contemplarlo. Su conservación constituye un indicador del buen estado ecológico del mar de Alborán y de la riqueza biológica que alberga el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.

Proteger este cetáceo significa también conservar los ecosistemas marinos de los que dependen numerosas especies y garantizar que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de uno de los habitantes más emblemáticos del Mediterráneo.



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