El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, uno de los espacios protegidos más singulares del litoral mediterráneo, alberga una gran diversidad de flora adaptada a las condiciones áridas de la zona. Sin embargo, en los últimos años se ha detectado la presencia de especies vegetales invasoras, entre ellas el oroval, una planta que preocupa a especialistas y colectivos ambientalistas por su capacidad de expansión y su impacto sobre la vegetación autóctona.
El oroval (Withania frutescens) es un arbusto originario del norte de África y zonas cercanas del Mediterráneo que puede alcanzar más de un metro de altura. Se caracteriza por sus hojas verdes de textura aterciopelada, pequeñas flores amarillentas y unos frutos esféricos de color naranja o rojizo cuando maduran.
Aunque en algunos lugares se ha utilizado con fines ornamentales o medicinales, su presencia en ecosistemas frágiles puede convertirse en un problema. La planta tiene una gran capacidad de adaptación a suelos secos y salinos, lo que facilita su proliferación en entornos litorales y semiáridos como el del Cabo de Gata.
Presencia en el Cabo de Gata
En el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar el oroval se ha localizado principalmente en zonas cercanas a caminos, áreas alteradas o antiguas explotaciones agrícolas, desde donde puede extenderse hacia áreas naturales si no se controla su crecimiento.
El clima árido del parque, con escasas precipitaciones y altas temperaturas durante gran parte del año, favorece el desarrollo de especies resistentes como esta. Su expansión puede suponer un riesgo para otras plantas características del ecosistema del parque, como el azufaifo, el cornical o diversas especies de tomillo y esparto, que forman parte del paisaje vegetal tradicional de este espacio protegido.
Los especialistas advierten de que las especies invasoras, como el oroval, pueden competir por agua, nutrientes y espacio con la flora autóctona. En entornos tan delicados como el Cabo de Gata, donde las plantas han evolucionado para sobrevivir en condiciones extremas, cualquier alteración puede afectar al equilibrio del ecosistema.
Por este motivo, las administraciones ambientales y los colectivos ecologistas realizan labores de seguimiento y control de especies potencialmente invasoras dentro del parque natural.
El Cabo de Gata-Níjar es uno de los espacios naturales más valiosos de Andalucía y alberga numerosas especies vegetales adaptadas a condiciones únicas de aridez, salinidad y suelos volcánicos. Esta singularidad hace que el parque sea especialmente sensible a cambios en su biodiversidad.
Por ello, expertos en conservación recuerdan la importancia de evitar la introducción de especies vegetales no autóctonas, así como de respetar la normativa ambiental del parque, con el objetivo de preservar el equilibrio de uno de los paisajes naturales más emblemáticos de la provincia de Almería.









