Los discursos de los políticos están generalmente repletos de una palabrería esperanzadora, que parecen proyectarse en sentido contrario a la realidad que vivimos. Es el caso de la consejera de Empleo, Empresas y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía, Rocío Blanco, que sorprende con su locuacidad a la concurrencia cada vez que maneja las cifras de desempleo en la Comunidad. Desde el pulpito institucional los predica siempre con mensajes repletos de frases amables, optimistas, de objetivos cumplidos o superados, para luego darnos de bruces cuando conocemos la realidad, siempre tozuda, a través de otros indicadores.
En este caso por medio de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al tercer trimestre del año. Al inmenso jubilo que supone alcanzar la cifra histórica de personas ocupadas en la región (3,6 millones y 65.500 más que el trimestre anterior), Blanco intenta camuflar otra menos grata como es el número de desempleados. Una exaltación que parece excesiva cuando Andalucía continua como la Comunidad con mayor tasa de paro del país (15,27%) -casi cinco puntos más que la media nacional, tan sólo por debajo de Ceuta y Melilla- y 651.000 desempleados, 32.400 parados más que el trimestre anterior, según la EPA.
Los andaluces comparten generalmente los mayores deseos de aciertos de sus gobernantes, apoyándolos para situar a esta tierra en el marco de desarrollo, competitividad y prosperidad que merece. En efecto, mas su decepción cunde, supongo que también entre los lenguaraces, cuando conocen la realidad a través de otras vertientes y demuestran la incapacidad de sus gobernantes en la materia.
Cabría exigir a nuestros políticos en el ejercicio de su cargo algo más de prudencia y menos triunfalismos y locuacidad a la hora de proyectar la verdadera situación laboral de esta tierra, también de otras, intentando encubrir su realidad más palpable. Una persistencia del desempleo elevado en Andalucía que ha generado una sensación de resignación social y política, alentando la emigración de jóvenes en busca de mejores oportunidades en otras comunidades o países.
No obstante a los esfuerzos realizados por diferentes gobiernos autonómicos, la región continúa enfrentando serias dificultades para reducir de manera significativa el desempleo y mejorar la estabilidad laboral de sus ciudadanos. Presuman los populares de otros resultados, pero en materia de desempleo, a pesar de lo que cuenta la consejera Blanco, la región se encuentra todavía muy lejos de abandonar el furgón de cola en el que durante tanto tiempo lleva anclada.
Una problemática estructural que se mantiene a lo largo de décadas con este y anteriores gobiernos autonómicos incapaces, por lo que se ve, de aportar algo más que la verborrea puntual de sus representantes.








