El teatro Aquelarre de Mojácar 1918-1981

Teatro Aquelarre. Hacia 1925. (Colección Federico Moldenhauer Carrillo)
Opinión
El autor de este artículo de opinión

Ángel L. Vicente

El teatro Aquelarre de Mojácar, fundado hacia 1918 por el médico Ginés Carrillo, nació de una intuición extraordinaria para su tiempo: la idea de que incluso un pequeño pueblo mediterráneo no debía quedar al margen de la cultura y de las artes escénicas.

Inspirado por el ambiente teatral que el médico había conocido durante sus años de estudiante en Sevilla, Carrillo impulsó un espacio que acabaría convirtiéndose en uno de los grandes símbolos emocionales de Mojácar.

Situado frente a la iglesia fortaleza, con aquella vieja puerta violeta que muchos aún recuerdan, el Aquelarre fue durante décadas mucho más que un teatro. Allí convivían las representaciones teatrales con el cine improvisado, las funciones escolares, los espectáculos de títeres o las reuniones populares. Varias generaciones crecieron entre aquellas paredes, compartiendo una experiencia colectiva que hoy parece cada vez más rara: la de reunirse físicamente para vivir la cultura en común.

Aquelarre era más que un teatro, pudo ser el primer centro cultural de Mojácar por su verdadera importancia social. Funcionaba como un espacio de encuentro y cohesión, un lugar donde el pueblo se reconocía a sí mismo. En una época donde Mojácar era más que otra cosa vida cotidiana y comunitaria.

Quizá por eso su desaparición resulta tan simbólica. Mojácar conoce bien las consecuencias de sustituir espacios auténticos por otros pensados únicamente desde la lógica funcional o comercial. Cuando desaparecen lugares cargados de memoria colectiva, no solo cambia el paisaje urbano: también se debilitan los vínculos invisibles que sostienen la identidad de un pueblo.

El Teatro Aquelarre representaba justamente lo contrario: un foco cultural pionero en la provincia, nacido desde la voluntad de construir comunidad.

Y su final no pudo ser más triste. Tras el intento de ser cedido por los herederos de Ginés Carrillo al ayuntamiento, el gobierno de la época no quiso hacerse cargo de él y acabó siendo derruido en los años 80 para ser parte de un centro comercial. Desde entonces, y va para más de cuatro décadas, Mojácar no ha vuelto a tener un teatro.



Compártelo

No te pierdas ninguna noticia. Suscríbete a nuestro canal de Whatsapp.



Más noticias de Opinión



Lo más leído de la semana

Compártelo

La Crónica del Parque, una comunicación independiente, plural, objetiva, útil e interesante para todos nuestros lectores y lectoras.