Esperanza Pérez Felices es una de las figuras políticas que conocen el Ayuntamiento de Níjar como la palma de su mano. Exalcaldesa y hoy portavoz socialista, encarna un estilo reconocible: moderación, prudencia y una inclinación casi vocacional por el tono institucional, incluso cuando enfrente gobiernan PP y VOX.
Quienes la siguen con simpatía destacan su experiencia y capacidad para no levantar la voz ni cuando el pleno se pone cuesta arriba. Quienes la miran con más espíritu crítico le reprochan precisamente eso: que su oposición parece a veces más una tutoría cordial que un pulso político, como si aún quedara algo de alcaldesa en la portavoz de la oposición. En tiempos de confrontación y discursos broncos, Esperanza representa una rara avis: una socialista que prefiere el gesto contenido al golpe de efecto. Para algunos, virtud; para otros, un exceso de cortesía que confunde.







