Lo que la final del Mundial nos enseñó sobre el precio de tu casa  

la casa en venta y el balón
Opinión
El autor de este artículo de opinión

Mariola y Ángeles son las fundadoras de MYA Inmobiliaria, donde suman 30 años de experiencia especializadas en la venta de viviendas en Níjar y el Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar. Más información en mariolayangeles.com. Síguenos también en Instagram (@mariolayangeles) y Facebook.

Quinta entrega de la serie. El domingo España ganó el Mundial a Argentina y nosotras, deformación profesional, no dejábamos de ver en aquella final una lección de manual sobre cómo (y cómo no) poner precio a una casa. Déjanos que te lo contemos.

El domingo España ganó su segundo Mundial: 1-0 a Argentina, con un gol de Ferrán Torres en la prórroga, en el minuto 106, después de asediar la portería rival una y otra vez. Nosotras lo veíamos abrazadas al sofá y, ya te lo decimos, no podíamos dejar de pensar en… vosotros. Sí, en quienes tenéis una casa que vender. Porque esa final ha sido, sin querer, una clase magistral sobre cómo poner precio a una vivienda. Y sobre cómo no ponerlo.

Argentina, o defender un precio imposible

Argentina jugó atrincherada: once jugadores defendiendo su portería, sin apenas pisar el área contraria, esperando esa jugada mágica —la de Messi— que lo resolviera todo de un plumazo. Y esa foto, créenos, la hemos visto mil veces.

Es la del propietario que se cierra en banda con un precio que no toca: «yo de aquí no bajo», «ya llegará quien lo pague» (el caprichoso, el que se enamore…). Se aferra a esa cifra y espera un milagro. El problema es que los milagros, en el fútbol y en el mercado inmobiliario, casi nunca llegan. Y Argentina, de tanto defender, perdió el Mundial.

España, o veinte tiros para un solo gol

España, en cambio, insistió. Tiró a puerta una y otra vez, veinte veces o más, hasta que en el minuto 106 una entró. Ganó, y con todo el mérito. Pero fíjate en el desgaste: noventa minutos y una prórroga entera para un único gol. En una venta, ese asedio a puerta es la casa con el precio demasiado alto: bajas un poco, insistes, otra visita, otra bajada, y otra, y otra… hasta que por fin cae.

Y cuando cae, casi siempre es por debajo del precio que un buen estudio de mercado habría marcado desde el principio. Mucho sufrimiento y muchos meses para acabar vendiendo más tarde y más barato.

La jugada ganadora: el precio justo desde el saque

¿Y cuál es la jugada perfecta? Ni parapetarte tras una cifra imposible, como Argentina, ni pasarte la vida rematando a puerta, como España. Es salir con el precio correcto desde el minuto uno: el que sale de mirar qué se ha vendido de verdad en tu zona, no de la ilusión ni del «a ver si suena la flauta». Con el precio justo no necesitas veinte disparos ni un gol agónico en la prórroga: marcas limpio, pronto y al valor que tu casa merece. Eso sí que es jugar en casa.

Leer el partido

Así que, ya que estamos con la resaca (feliz) del Mundial, quédate con esto: vender bien tu casa no va de defender a muerte una cifra, ni de rematar mil veces hasta que entre. Va de estrategia, de leer el partido y de saltar al campo con el precio adecuado. Para eso —modestia aparte— somos un buen fichaje. Y, te lo prometemos, sin necesidad de prórroga.

Enhorabuena a la Roja… y un aplauso también a esa Argentina que resistió hasta el final. Que hasta en la derrota se aprende, y de las casas que se emperran en un precio, más que de ninguna. La semana que viene, más.



el destino inalcanzable

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