“El ruido innecesario es la falta de atención más cruel que se le puede infligir a una persona, ya esté sana o enferma”. Florence Nightingale (precursora de la Enfermería moderna).
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera peligroso más de 65 decibelios (dB) y recomienda que el nivel más alto permisible de exposición al ruido sea de 85 dB. Muchos clientes de clubes nocturnos, bares, eventos deportivos y fiestas populares están con frecuencia expuestos a niveles incluso más altos de ruido, por ejemplo, la exposición a niveles de ruido de 100 dB, que es la normal en esos lugares, es segura durante un máximo de 15 minutos.
Pero no es necesario que sea un sonido de volumen completamente insoportable, ni que duelan los oídos, ni que vibren los objetos, para que deba ser suprimido; los sonidos producen daño mucho antes de ser molestos. La O.M.S. establece un límite de exposición media nocturna que no debe exceder de los 40 decibelios (1), mientras que en el Estado español se ha fijado un límite de 55 dB en zonas residenciales.
Según esta organización el ruido puede producir tinnitus o acúfenos (zumbido en oídos) que pueden llegar a ser permanentes, aumenta el estrés y puede causar intranquilidad, ansiedad, depresión, inquietud, irritabilidad e incrementa la tendencia a mantener actitudes agresivas. También puede causar dolores de cabeza, hipertensión, problemas digestivos y enfermedades cardiovasculares. Además, produce insomnio, lo que conduce a un cansancio general que disminuye las defensas y posibilita la aparición de enfermedades infecciosas: a partir de unos 33 dB el cuerpo responde a sonidos y se despierta con mayor frecuencia.
Otro de los efectos del ruido es la pérdida de audición que se va produciendo de forma gradual. Al igual que con el sol en la piel, el daño auditivo causado por el ruido es acumulativo, cada exposición a sonidos fuertes desgasta poco a poco las células del oído interno y con el tiempo, este daño se suma y se vuelve permanente.
Tarea de todos
Un ambiente libre de contaminación, es un bien común valioso y poner fin a las fuentes de ruidos molestos es tarea de todos, pero son las administraciones las llamados a promulgar, aplicar y hacer cumplir legislación sobre el ruido, pues existen diversas normativas nacionales y autonómicas que regulan la contaminación acústica, pero o son insuficientes o nadie vigila con interés su cumplimiento. Algunos municipios no autorizan los locales de ocio nocturno dentro del casco urbano o en zonas habitadas, no es el caso de los tres que gestionan nuestro Parque, sino todo lo contrario: conciertos en lugares no aptos para ello por su proximidad a viviendas o en espacios naturales, locales de ocio en zonas residenciales, maquinarias de ventilación y climatización sin protección acústica, instalaciones deportivas junto a las viviendas… Pero el culmen son las fiestas populares o/y patronales en zonas habitadas donde todo se desmadra con la aquiescencia de los ayuntamientos responsables
Notas: 1. www.jano.es/noticia-nuevas-recomendaciones-oms-sobre-contaminacion-8244








