El nuevo plan urbano PGOU 2023 y grandes infraestructuras como el intercambiador de autobuses, el centro médico o la carretera nueva de la sierra la A-1203 definen hoy el Mojácar futuro. Esta carretera, —desaconsejada en su forma de ejecución por la Junta de Andalucía y aún inacabada— se abrió hace pocos meses al tráfico como solución provisional de movilidad. Sin embargo, más que resolver el tráfico, es una manera muy concreta de definir el desarrollo del municipio.
Tanto las infraestructuras como los planes urbanos representan grandes oportunidades de futuro para un pueblo. El territorio que heredarán nuestros hijos empieza a construirse hoy. La transformación de la nueva entrada a Mojácar, junto a la reciente ejecución de la carretera de la sierra A-1203, han abierto un debate evidente sobre planificación urbana, integración paisajística y visión de futuro.
Esta nueva entrada es toda una declaración de intenciones. Dos grandes construcciones civiles con altos muros de contención, un hipermercado y una estación de servicio sin integración paisajística, conforman ahora el paisaje que da la bienvenida a la localidad. Una estética poco habitual respecto a lo que de un pueblo turístico se espera. Más que una actuación aislada, parece la antesala del modelo que proyecta el nuevo plan urbano: una escala de crecimiento que apunta a ampliar de forma considerable el suelo construido sin criterios estéticos o de integración paisajística. La nueva entrada no es solo una cuestión estética, junto al nuevo plan urbano define la arquitectura del futuro modelo urbanístico.
El debate de fondo no debería centrarse solo en que se construye, sino en como se construye. Qué tipo de crecimiento se persigue y quién se beneficia realmente de él. Porque un territorio puede mostrar una enorme actividad urbanística y turística y, aun así seguir presentando una gran fragilidad estructural.
El mercado inmobiliario actual ya habla de un “boom” residencial en todo el Levante Almeriense y en multiplicar la superficie construida. Mientras, cuestiones esenciales como la vivienda protegida continúan sin resolverse. Las últimas viviendas sociales en Mojácar se construyeron hace más de 30 años. El encarecimiento del suelo y de la vivienda puede terminar expulsando población joven —en un municipio de por sí envejecido —, debilitando la actividad social y reduciendo la capacidad de generar empresas estables dentro del propio municipio. Las pymes y micropymes son fundamentales para diversificar la riqueza y generan arraigo en el territorio, pero también necesitan cooperación y apoyo público.
En este contexto, un acontecimiento cercano puede marcar, antes o después, un cambio de ciclo para el Levante almeriense: la llegada del AVE. La alta velocidad alterará tiempos, dinámicas y relaciones económicas. La reducción drástica de distancias con grandes ciudades puede abrir oportunidades extraordinarias: nuevos residentes permanentes y actividad económica desestacionalizada.
Pero la cuestión fundamental vuelve a ser la misma: ¿servirá más el AVE al territorio o terminará siendo el territorio el que acabe arrollado por él? Todo dependerá de la visión política y social que acompañe ese proceso. Si el único horizonte vuelve a ser ampliar urbanizaciones y aumentar la presión turística hasta llevar al límite la capacidad de carga de la zona, probablemente se agravarán muchos de los problemas actuales: estacionalidad económica, vivienda inaccesible, saturación constructiva, debilitamiento del tejido empresarial y deterioro natural.
El gran debate de los próximos años será ecológico, demográfico y económico. Debemos entender y mantener aquello que nos aporta valor. Definir cómo dirigir el territorio lejos del escenario turístico y urbanístico más corrosivo. Construir una sociedad y un desarrollo propias de entornos más modernos y conscientes. Una mirada orientada hacia lo social, lo cultural, el deporte, y el disfrute de las tradiciones y la naturaleza. La innovación desde el conocimiento resulta hoy más necesaria que nunca.
El valor del levante almeriense es la coherencia entre paisaje, naturaleza, memoria, comunidad y forma de vida. Esa riqueza merece ser protegida. Otra visión es errónea. Por favor, cuiden el tesoro que hemos tenido a bien dejarles gestionar. Que un presente mal entendido no les robe futuro a los que vendrán. Desde el conocimiento del pasado y trabajando en conciencia de que influimos en resultados que no veremos nosotros, se construye un futuro para todos.
“El que planta árboles sabiendo que nunca se sentará en su sombra, al menos ha comenzado a entender el significado de la vida”. Rabindranath Tagore
Con este artículo ponemos fin a a la serie de artículos sobre Mojácar de este autor








