Hoy se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y sería lamentable que confundiéramos esta jornada de concienciación con otras muchas que llenan las hojas del calendario en este país, como lo ha hecho el Ayuntamiento de Níjar ignorando su conmemoración.
La causa de las mujeres merece una atención y un apoyo especiales por su universalidad y trascendencia, pues aunque resulta evidente lo mucho que se ha avanzado, también es demasiado lo que aún queda por hacer. Los datos son tozudos. En lo que va de año, 38 mujeres han sido asesinadas por su pareja o expareja, y son ya 1.333 crímenes desde 2003, cuando comenzó el registro, los que han dejado 289 huérfanos y huérfanas menores de edad. Además, 87 mujeres han sido víctimas de feminicidios sociales, sexuales, vicarios o familiares desde enero de 2022, año en que se empezó a recoger esta cifra, sin olvidar a los 65 menores que han sido asesinados por violencia vicaria machista desde que existen datos, hace 12 años.
Unos números que tienen su execrable reflejo bien cerca, en el municipio de Níjar. Según datos del Sistema Estadístico de Criminalidad recientemente publicados por la Secretaria de Estado de Seguridad, con datos correspondiente al primer semestre de este año, los delitos contra la libertad sexual en esta Villa almeriense han aumentado un 400% en relación con el mismo periodo de 2024 para concluir el pasado mes de junio con 15 infracciones penales: dos por agresión sexual con penetración y 13 por restos de delitos contra la libertad sexual. Un apunte al que todavía se echa en falta las otras formas de violencia que sufren las mujeres por el hecho de serlo, entre ellas las relacionadas con la explotación sexual, y que permitan visualizar y abordar mejor este tipo de agresiones.
En definitiva, una realidad lacerante, a pesar de las mejoras desarrolladas por el Estado, donde el machismo sigue estando presente y alimentado ahora por el negacionismo que promueve la extrema derecha. Una violencia contra las mujeres que es igualmente una responsabilidad social, pues la ciudadanía debe tomar conciencia, no mirar hacia otro lado , y poner también de su parte para acabar con esta lacra.








