El Ayuntamiento de Níjar, que cuenta con poco más de 30 efectivos en su Policía Local, y que en sucesivas informaciones ha anunciado haber creado una Unidad de Vigilancia Marítima, una Unidad de Intervención, una Patrulla Rural, una Unidad de Policía de Proximidad, otra de Agente Tutor… ahora informa de la puesta en marcha de una Unidad Canina, en un ejercicio de gestión de recursos humanos digna de estudio y de un premio internacional… al más imaginativo y manipulador marketing público
Para la concejala de Seguridad, Mónica Morales, la creación de esta unidad responde a la necesidad de dotar al municipio de más recursos “para garantizar la convivencia, la tranquilidad y el bienestar social, especialmente en espacios públicos, entornos escolares, zonas comerciales, ferias y áreas de concentración de jóvenes”. Y es que, tal y como señala el informe emitido por la Jefatura de la Policía Local, la presencia del binomio formado por agente y perro constituye un importante elemento disuasorio frente a posibles infracciones administrativas y penales, además de mejorar la percepción de seguridad entre la ciudadanía.
Según la información municipal, «Entre las funciones principales de la nueva Unidad Canina estarán la detección de sustancias estupefacientes, la colaboración en controles preventivos, la intervención en incidentes violentos y el apoyo operativo a otros cuerpos y fuerzas de seguridad. La unidad actuará especialmente en parques públicos, centros educativos, eventos multitudinarios y controles en vías de comunicación».
Pero las cuentas no salen de ningún modo. La Policía Local de Níjar presta servicio 24 horas los 365 días del año. En consecuencia, para poder disponer de 1 policía durante todo ese tiempo necesita alrededor de 5 policías, porque es la única manera de atender el reparto del servicio en turnos, libranzas, vacaciones y permisos, etc. Eso quiere decir que Níjar tan solo dispone de una media máxima de 7 policías por jornada y turno en cada momento del día. Es decir: un máximo de 3 patrullas de dos agentes. Estas patrullas y no otras, porque no las hay, son las que tienen que atender un municipio muy complejo, con unos 33.000 habitantes distribuidos en más de 25 núcleos de población en 601 kilómetros cuadrados de extensión y con poblaciones que llegan a tener una separación entre sí de unos 75 km.
Los recursos de la Policía Local de Níjar son tan escasos que no puede atender eficazmente ni siquiera sus funciones más básicas, como la vigilancia del tráfico y la seguridad vial, a la que está legalmente obligada. Tanto es así que, por ejemplo, no dispone de un radar, por lo que las infracciones relacionadas con la velocidad, que se encuentran entre las más graves, no pueden ser controladas en el ámbito urbano del municipio.
Por eso, las unidades anunciadas a bombo y platillo por el Gobierno Municipal son solo simples entelequias, propaganda institucional, ya que es materialmente imposible su existencia. Por eso se anuncian, una y otra vez, pero los vecinos solo las ven muy de cuando en cuando, en momentos fugaces y estelares. Pero los vecinos queremos un trabajo más serio: más presencia policial preventiva, más control de infracciones relacionadas con la seguridad vial y más vigilancia del cumplimiento de las normas básicas de convivencia. Menos cuentos.
La realidad es que, cuando los vecinos llamamos a la Policía Local para denunciar la existencia de una infracción urbanística o de seguridad vial, nos dicen que no pueden atendernos por falta de efectivos. Y algo parecido ocurre con su concejala. En la Asociación Vecinal llevamos esperando semanas para mantener con ella una reunión para exponer varios problemas de seguridad vial y de estacionamiento que existen en San José y que se verán acrecentados en el verano. Y todavía seguimos esperando. Así, resultará muy difícil avanzar en la moción propuesta por los vecinos, que fue aprobada por unanimidad en el Pleno Municipal.







