El blog https://xn--elbarcodelcapitanaraa-vbc.es/ ha publicado una interesante entrevista a “un colaborador anónimo” con acceso a información privilegiada, que “rebela datos estremecedores sobre la contaminación radioactiva de la comarca del Levante Almeriense, que CIEMAT y el Consejo de Seguridad Nuclear llevan décadas ocultando”. Según esta información “Ocho kilos y medio de plutonio siguen diseminados” en la zona. Por su gran interés, La Crónica del Parque ha considerado su publicación íntegra y literal.
El 17 de enero de 1966, un bombardero B-52 de la Fuerza Aérea estadounidense colisionó con un avión nodriza KC-135 durante una maniobra de reabastecimiento en pleno vuelo sobre el cielo de Almería. Cuatro bombas termonucleares cayeron sobre la pedanía de Palomares, en Cuevas del Almanzora. Tres impactaron en tierra firme. La cuarta cayó al mar y fue recuperada ochenta días después frente a las costas almerienses en una operación que el régimen franquista intentó maquillar con el célebre baño del ministro Fraga y el embajador estadounidense en la playa de Quitapellejos.
Sesenta años después, Palomares sigue siendo el sumidero radiactivo más grave de Europa y uno de los secretos peor guardados —o mejor guardados, según se mire— de la geopolítica nuclear.
En esta colaboración especial, un conocedor de la realidad sobre el terreno que prefiere mantener el anonimato accede a compartir datos, cifras y revelaciones que las administraciones públicas llevan décadas ocultando bajo capas de silencio administrativo y maniobras de distracción. Esta entrevista se realizó mediante notas de audio y ha sido transcrita y editada respetando íntegramente el contenido de las declaraciones.
—Empecemos por lo básico. ¿Cuánto plutonio cayó realmente sobre Palomares?
«Las bombas que cayeron tenían algo más de cuatro kilos y medio de plutonio cada una, aparte de uranio y otros productos. En total, cayeron unos nueve kilos de plutonio. Los norteamericanos se llevaron doscientos setenta gramos exactamente y mil metros cúbicos de tierra contaminada. Es decir, que quedó sobre el terreno cerca de nueve kilos.»
—¿Y qué queda hoy sobre el terreno?
«En la actualidad hay cincuenta gramos reconocidos por el Ciemat. Cincuenta gramos en la zona vallada. ¿Qué quiere decir esto? Pues que ocho kilos y medio están esparcidos por la zona. Gran parte del plutonio se fue al mar con la riada de octubre de 1973. Es difícil de cuantificar. Toda la zona de la huerta quedó limpia; por eso ahora no hay contaminación en esa área, porque se la llevó la riada al mar.»
—Ocho kilos y medio de plutonio diseminados. ¿Hacia dónde?
«El resto es difícil de saber si son siete kilos, ocho, seis. Digamos que una cantidad exagerada de plutonio está diseminada por la zona. Los vientos de levante, que como se sabe proceden del noreste o norte incluso, se han llevado el plutonio hacia Sierra Cabrera, Turre, Mojácar y alrededores. Y los vientos de poniente, que soplan del sureste, se lo han llevado hacia Huércal-Overa y toda esa zona. Razonando de forma aritmética, los nueve kilos están por ahí, esparcidos.»
—Usted afirma que las autoridades lo saben.
«El Ciemat oculta y el CSN, desde siempre, ha engañado a la población y sigue faltando a la verdad. Ahora hemos sabido que ya tienen detectado plutonio en Mojácar, bajando por la carretera hacia la playa al lado derecho, pero no hemos conseguido averiguar exactamente en qué sitio está. Es difícil de localizar porque el plutonio está por manchas, lo mismo que en Palomares: hay zonas que no tienen absolutamente nada y otras que tienen una concentración brutal, como por ejemplo el impacto de la zona dos, donde hay millones de becquereles de plutonio por metro cuadrado.»
—¿Existen estudios epidemiológicos?
«El Ciemat y el CSN, por supuesto, saben la incidencia en la salud. Tienen estudios epidemiológicos hechos, pero son todos secretos. Y si son secretos será porque tienen algo que ocultar. El único estudio epidemiológico que se ha hecho fue el del médico de Turre, pero cogió como ejemplo un pueblo situado al noroeste de Palomares, que es justo en la dirección de los vientos de poniente, con lo cual no sirvió. Habría que hacer un estudio serio de toda la comarca.»
—¿Cuál es el verdadero peligro?
«El peligro del plutonio, sobre todo, es ingerirlo o inhalarlo, porque emite poca radiactividad, emite radiaciones alfa. El peligro es que el plutonio se transforma en americio, que emite radiaciones gamma, que esas sí que penetran en el cuerpo y causan daños celulares graves. Yo creo que se debería hacer un estudio epidemiológico o incluso encargar a una empresa que localice dónde hay plutonio. Pero es difícil. El Ciemat sí lo sabe. Fuera del vallado lo tiene reconocido incluso de forma pública en un Boletín Oficial del Estado. Ellos saben que fuera de la zona vallada hay trazas, hay zonas donde hay plutonio.»
—¿Cómo se ha expandido la contaminación?
«Cuando se ha levantado polvo para hacer construcciones o para hacer las balsas de riego, todo ese polvo radiactivo se ha expandido por la comarca. Y cuando construyeron las dos balsas de riego, hay que saber dónde se llevaron todas esas tierras, porque tenían una altísima contaminación radiactiva. Estaban cerca del impacto de la zona dos, cerca del cementerio. Habría que averiguar dónde depositaron todos esos camiones que fueron sin tapar ni nada, expandiendo el polvo radiactivo en todo su trayecto.»
—Resumiendo: nueve kilos de plutonio, solo se recuperaron 270 gramos y el Ciemat reconoce oficialmente 50 gramos en la zona vallada. Los ocho kilos y medio restantes están esparcidos por el Levante almeriense empujados por el viento, las riadas y las excavaciones. Y ni un solo estudio epidemiológico público.
«Así es. Y lo saben desde hace décadas.»
—Muchas gracias por su testimonio.
«Gracias a ustedes por dar voz a esto. La gente de la comarca lo sabe. Lo que falta es que alguien lo cuente.»
NOTA DE REDACCIÓN (del blog del Barco del Capitán Araña): Esta entrevista ha sido transcrita y editada respetando escrupulosamente el contenido de las declaraciones originales. El colaborador ha autorizado la publicación íntegra de sus palabras. Cualquier ciudadano que desee verificar los datos puede consultar el Boletín Oficial del Estado donde el Ciemat reconoce la existencia de trazas de plutonio fuera de la zona vallada, así como los informes del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sobre la situación de Palomares. Este medio se pone a disposición de Ciemat, CSN y cualquier administración pública que desee ejercer su derecho de réplica.








