Playa de los Genoveses: Balizamientos, fondeos y riesgos

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Opinión
El autor de este artículo de opinión

José Vidal

Leo con estupefacción y desconcierto en La Crónica del Parque unas declaraciones del delegado territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Almería, Manuel de la Torre, anunciando la intención de revisar, para el próximo verano, el sistema de balizamiento en la playa de Los Genoveses, ante la afluencia de embarcaciones que fondean en la zona contigua a la reserva integral del Morrón de los Genoveses.

El delegado añade que los cambios introducidos este año en el balizamiento han permitido el fondeo de embarcaciones en dicha zona —algo que ya ocurría en años anteriores, añado yo—, sugiriendo que esta posibilidad deriva de una aclaración de Capitanía Marítima en base a un artículo de la Ley de Navegación: “Este año nos han aclarado desde Capitanía que sí, que por un artículo de la Ley de Navegación (…) sí pueden fondear en donde no esté balizado”.

Aplaudiendo la intención de reevaluar el sistema de balizamiento, aunque a la espera de en qué se concreta, no puedo dejar de señalar mi desconcierto por lo que entiendo como cierta confusión —o desconocimiento— en las declaraciones del delegado. Por ello, me permito realizar algunas puntualizaciones:

1º)     Antecedentes. En años anteriores se balizó una parte de Genoveses (hasta la duna fósil), como zona de uso exclusivo para bañistas prohibiéndose la navegación y fondeo dentro de la zona balizada de cualquier embarcación o artefacto. En el resto de la playa, cerca del Morrón, se balizó una pequeña franja para proteger la zona de pradera de posidonia, permitiendo que las embarcaciones accedieran a esa parte de la playa y fondearan en el resto de esa área.

Este año, sin embargo, en lugar de delimitar la zona de posidonia, se han colocado tres balizas paralelas a la playa, lo que sigue permitiendo el acceso y fondeo de embarcaciones en el área.

2º)     La normativa. Debe aclararse que, en los tramos de costa no balizados como zona de baño, se entiende que esta ocupa una franja de 200 metros desde la orilla en playas y de 50 metros en el resto del litoral. En dichas zonas, la navegación debe realizarse a menos de 3 nudos. Sin embargo, la normativa de seguridad marítima no establece limitación sobre la distancia mínima para el fondeo, salvo en áreas expresamente restringidas. Según Capitanía Marítima —en consultas realizadas junto a responsables del Parque Natural—, la Comunidad Autónoma no impone ninguna limitación específica al fondeo de embarcaciones en las zonas no balizadas.

3º)     Responsabilidades. En consecuencia, que se siga fondeando en la zona más próxima al Morrón no responde a la Ley de Navegación, sino a la ausencia de balizamiento, lo que es competencia de la Junta de Andalucía. De facto, se permite la entrada y fondeo de embarcaciones en una franja compartida con bañistas, bajo la premisa de un modelo de gobernanza que compatibilice ambos usos —convivencia bañistas embarcaciones— y proteja al mismo tiempo las praderas de posidonia.

4º)     El problema sigue. La realidad, sin embargo, muestra que la falta de sentido común y de normas claras sobre distancias mínimas para fondear siguen generando conflictos recurrentes. Hoy se fondea no solo cerca de las praderas de posidonia, sino también a escasos metros de la orilla, creando un “efecto imitación” que multiplica el número de embarcaciones. Algunas lo hacen a apenas 5 metros de la playa, afectando gravemente la seguridad y el bienestar de los bañistas, y alterando el equilibrio que debería garantizar una convivencia razonable en zona de baño.

5º)     Competencias. Conviene recordar que la Junta de Andalucía es el órgano competente en la gestión del dominio público marítimo-terrestre, a través de los planes de uso y servicios de playas y, en este caso, de los instrumentos de gestión del Parque Natural.

6º)     Aumentan los riesgos. A esta situación se suma la proliferación de embarcaciones turísticas que desembarcan directamente en la playa. Los pasajeros bajan con el agua por debajo de la rodilla, despliegan sus enseres y, al marcharse, dejan restos de su visita. No está claro si estas embarcaciones cuentan con los permisos necesarios y, de continuar esta tendencia, corremos el riesgo de reproducir situaciones similares a la degradación ya ocurrida en la Cala de San Pedro.



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