Presupuestos récord y pueblos olvidados

Tala de un eucaliptode unos 50 años situado en el interior del Parque de la Molina en San José.
Opinión
El autor de este artículo de opinión

Carmen Fernández Peña, presidenta de la Asociación Vecinal de San José y El Pozo de los Frailes

 

Con la entrada en vigor del presupuesto municipal más alto de la historia de Níjar, más de 50 millones de euros, el gobierno municipal lanza un mensaje de euforia por cifras récord, inversiones millonarias y grandes proyectos. Sin embargo, desde los pueblos de la costa la sensación es muy distinta: una vez más, estos presupuestos pasan de largo por nuestras necesidades reales y nos penalizan con respecto a otras pedanías con tasas más altas.

San José y El Pozo de los Frailes, dos de las localidades más tensionadas por el modelo turístico del municipio, no aparecen reflejadas en estas cuentas “de inversiones históricas” y mientras se destinan más de un millón de euros a nuevos parques, cientos de miles a anillos verdes o a proyectos de “ciudad inteligente”, en nuestros pueblos se han abandonado las zonas verdes, se tala el arbolado y han desaparecido proyectos turísticos punteros de control de accesos, seguridad, información turística, comunicación con el ciudadano y localización de incidencias.

Nuestros pueblos siguen arrastrando infraestructuras obsoletas, problemas de saneamiento, falta de aparcamientos, deterioro del espacio público y servicios claramente insuficientes para nuestra población, mientras se nos penaliza con un incremento muy superior al resto del municipio en las tasas de basura. Como si fuéramos los habitantes quienes precisamos de servicios de recogida extra y no una afluencia turística que, a su vez, el gobierno local promociona sin tener en cuenta la sostenibilidad del espacio.

Resulta especialmente sangrante el incumplimiento del programa electoral del Partido Popular que en campaña adquirió el compromiso explícito con los vecinos de San José de la reforma integral del Parque de la Molina. Este espacio central para la vida social del pueblo es su única zona verde y deportiva para los alumnos del colegio y sus habitantes, muy degradado desde hace años y cuya rehabilitación se presentó como una prioridad irrenunciable.

Hoy, con el presupuesto ya aprobado y en vigor, esa promesa ha desaparecido. No hay partida, no hay proyecto y no hay calendario. Solo queda la sensación de haber sido utilizados como reclamo electoral. El enfoque del gobierno del Ayuntamiento de Níjar es claro y reiterado: apostar por la promoción turística y por grandes actuaciones visibles, mientras se descuida el mantenimiento y la mejora de los núcleos que sostienen ese turismo.

Se incrementan las partidas de promoción turística, se facilita un modelo de crecimiento basado en la masificación y se presume de cifras de visitantes, pero no se refuerzan de manera proporcional las infraestructuras básicas en San José y El Pozo de los Frailes. Cada verano soportamos un colapso que ya es estructural, sin que los presupuestos reflejen una respuesta seria y planificada.

El Parque de La Molina no soporta más talas de sus grandes árboles, proveedores de sombra, vida y responsables de bajar unos grados la temperatura. Requiere de forma urgente de limpieza, mantenimiento y reposición de elementos rotos o ya inexistentes.  Empezando el año nuevo  todavía se encuentran restos de las fiestas del pasado agosto y  hay pasarelas en las que en lugar de madera hay anclajes de acero, casi invisibles, que ya se llaman popularmente “rompe-pies”.

Se trata a los habitantes de la costa como a “unos señoritos que lo tienen todo y que entre todos no juntan un puñado de votos a tener en consideración”. Vemos como entran a las playas de poniente esos cientos de miles de visitantes sin que ni siquiera haya señalizaciones verticales en pasos de cebra o resaltos que frenen su paso en su entrada por una arteria principal de San José. Ni las inversiones, ni la limpieza, ni los servicios, ni las tasas son los mismos en el territorio nijareño.

Pero no se trata de estar en contra de otras inversiones ni de enfrentar a unos núcleos con otros. Se trata de exigir equilibrio, coherencia y justicia territorial. El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, que así se llama por situar una enorme y mayoritaria parte de su extensión en nuestro municipio, no puede seguir siendo el escaparate natural y turístico del mismo mientras sus pueblos permanecen en un segundo plano presupuestario. No puede hablarse de “cubrir las demandas de la población nijareña” cuando una parte de esa población no se ve reflejada en las cuentas municipales.

Desde la Asociación Vecinal reclamamos algo tan básico como razonable: que los presupuestos municipales atiendan a San José y a El Pozo de los Frailes y sus necesidades cotidianas y que las tasas no nos penalicen. Los presupuestos pueden ser históricos en cifras, pero tristemente no atienden nuestras necesidades históricas. Por todo ello, este año nuevo seguiremos trabajando para ser ciudadanos de pleno derecho y para que nuestras necesidades sean atendidas, haciendo las solicitudes, propuestas y reivindicaciones  necesarias, con el trabajo asociado de escucha, observación y colaboración que sea requerido.



Compártelo

No te pierdas ninguna noticia. Suscríbete a nuestro canal de Whatsapp.



Más noticias de Opinión



Lo más leído de la semana

Compártelo

La Crónica del Parque, una comunicación independiente, plural, objetiva, útil e interesante para todos nuestros lectores y lectoras.