¿Por qué suceden las DANAS? ¿Quiénes son los culpables?

La última DANA en Valencia
Sociedad
Aunque en Estados Unidos acaba de ganar el negacionismo y en España un buen porcentaje de votos avalan esas mismas ideas en comunidades autónomas que han sufrido especialmente la DANA, como la Comunidad Valenciana, la Región de Murcia o Andalucía, la comunidad científica tiene un amplio consenso sobre las causas que están produciendo este tipo de fenómenos atmosféricos tan dañinos.

El Grupo Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC) es el mayor y más prestigioso ente científico del planeta. Y, en su «Sexto Informe de Evakuación», publicado en 2021, ya afirmaban que los fenómenos climáticos extremos como la DANA (siglas que corresponden a Depresión Aislada de Niveles Altos) “han aumentado en las últimas décadas y previsiblemente seguirán aumentando” en lo relativo a frecuencia e intensidad. Eso incluye no solo temporales e inundaciones, sino también olas de calor y sequías.

Los cambios que predice la comunidad científica señalan que, si bien las lluvias disminuirán en verano en el área mediterránea —por el momento, y con el calentamiento actual, entre un 4 y un 8%, según el informe—, a medida que aumenten las temperaturas debido a la crisis climática aumentará también el riesgo de precipitaciones extremas como las acaecidas recientemente en España. De hecho, en una información muy reciente, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) alertaba de que el Mediterráneo se calienta un 20% más rápido que la media mundial en un círculo vicioso que se incrementará con el tiempo, pues cuanto más caliente esté el mar, más vapor circula sobre él. Es por ello que la portavoz de la organización, la Emmi Lindqvist, calificaba la zona de “especialmente vulnerable”.

Si ponemos el foco directamente en España, en el año 2019, el Observatorio de la Sostenibilidad definía a Cataluña y a la Comunidad Valenciana como las zonas más susceptibles de sufrir inundaciones en los próximos diez años, especialmente las provincias de Girona y Valencia, junto a Cádiz.

El informe se centraba en las zonas más urbanizadas y relacionaba el incremento de fenómenos extremos debido al cambio climático con “el intenso proceso de antropización en la costa española por la presión del sector turístico y residencial vacacional, ocupando en muchas ocasiones zonas inundables”.

Quizás por todo ello, el diputado de Compromís y experto en clima, Juan Bordera, presentaba en septiembre de 2023 una proposición no de ley en el parlamento valenciano para tomar “medidas excepcionales ante el incremento exponencial de las inundaciones en todo el Mediterráneo”. Pero, aunque seguramente esto no tendrá ninguna consecuencia política, el  pleno del parlamento valenciano rechazó su propuesta.

Cada vez peor

Si bien lo que conocemos como gota fría o DANA, el choque de masas de aire frío procedentes de capas altas de la atmósfera con aire caliente de la superficie que provoca una tormenta, es un fenómeno habitual en el Mediterráneo, ni mucho menos lo es con la virulencia que se viene produciendo en los últimos tiempos.

Este tipo de fenómenos, hasta sólo hace unas décadas, sólo ocurría en las regiones tropicales del planeta. A lo que nos está ocurriendo en España, la organización ecologista Greenpeace lo califica de “cóctel terrorífico”: el incremento de temperatura del mar que provoca una reserva de energía y humedad que acaba alimentando los temporales, haciéndolos más intensos, severos y con mayor nivel de precipitaciones. En este sentido, el Mediterráneo lleva desde abril de 2022, y especialmente desde 2023, registrando un nivel muy por encima de la media.

De hecho, la actual DANA se originó en un Mediterráneo que tiene estos días unas aguas en su práctica totalidad calificadas como “fuertemente cálidas” o “extremadamente cálidas” para la época, con incrementos superiores a 1º centígrado en la mayor parte del mar. Según la UICN, la temperatura del agua en el área mediterránea ha subido 1,6ºC en los últimos 40 años.

¿Quiénes son los culpables?

Para las organizaciones ecologistas toda esta situación tiene “causas y también culpables”, como señalan desde Greenpeace. Su directora ejecutiva en España, Eva Saldaña, denuncia que “el cambio climático es esto: la intensificación de fenómenos meteorológicos extremos como el que acaba de ocurrir en España, con un nivel de destrucción cada vez mayor”. Y avisa: “Ignorarlo provoca muertes”.

Está claro que el conjunto de los gobiernos del mundo, especialmente los de los países más desarrollados, tienen una gran responsabilidad en todo lo que nos está ocurriendo. Como también la tenemos el conjunto de la sociedad, empeñada en vivir con la máxima comodidad y sin pensar en las consecuencias de nuestra forma de vida. Pero, sin ninguna duda, la mayor culpa y responsabilidad recae en todos aquellos quienes -todavía hoy- se empeñan en negar la evidencia y torpedean cualquier propuesta que suponga mejorar la situación de desastre en la que nos hemos metido.

La próxima vez que haya que acudir a las urnas quizás lo más prudente sea fijarnos detenidamente en las propuestas que se hacen a este respecto. Que luego viene el llanto y el crujir de dientes.



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