La ONG Almería Acoge ha denunciado la pasada semana que en Níjar se siguen produciendo desalojos de asentamientos chabolistas, en los que se intenta “disfrazar de alternativa lo que realmente es un ultimátum” para sus ocupantes. Según esta organización, “Se maquilla un poco la amenaza con recomendación porque no se están ofreciendo alternativas dignas y atractivas para las personas. La gente no está eligiendo realmente ese realojo; lo que se está encontrando es con una situación de ultimátum de ‘esto va a ir abajo, tienes 15 días, te puedes venir con nosotros a nuestros módulos o te puedes buscar la vida”.
Durante la presentación del informe ‘Situación de las personas residentes en asentamientos agrícolas en Andalucía: Hitos desde 2023’, Almería Acoge ha subrayado la dificultad para trabajar en un municipio con una “gran cantidad” de asentamientos.
Señalaron importantes diferencias con la provincia de Huelva, ya que su acción se centra en un único municipio con un “gran territorio”, por lo que les toca “lidiar a diario” con una única administración, y ha negado que en dicho lugar haya temporeros porque en esta zona hay “trabajo prácticamente todo el año”.
“Las personas que habitan en los asentamientos de nuestro territorio, así como los que están llegando, vienen porque todo el mundo sabe que en Níjar se puede encontrar trabajo por largo plazo y sin documentación. Por lo que estas personas que viven en los asentamientos, bajo nuestro punto de vista, son vecinos, de pleno derecho, o por lo menos deberían serlo”, ha aseverado.
Otra clave, según la ONG, que les diferencia con la realidad que se vive en Huelva, es que en el territorio de Níjar el 85 % de las personas que viven en asentamientos son hombres, lo que hace que «ese 15 % de mujeres que sobreviven en ellos sean doblemente vulnerables y doblemente víctimas de desprotección, tanto de puertas adentro del asentamiento, donde se encuentran rodeadas de hombres, como hacia afuera”, ha argumentado.
Han lamentado que desde las administraciones se intente “estandarizar” las alternativas y soluciones para los asentamientos. Se han referido también a los problemas de empadronamiento, aunque ha mantenido que los servicios sanitarios realizan un “gran trabajo” y atienden “a muchísimas más personas de las que realmente les corresponden por dotación económica y de personal”, de forma que Salud les ha trasladado que atendían a unos 40.000 migrantes, cuando están empadronados unos 30.000.
No obstante, han detallado que uno de los principales problemas para acceder a estos servicios es la falta de transporte público y las distancias, a la vez que ha resaltado los problemas de salud derivados de la falta de agua corriente, higiene y acumulación de basura.
Han recordado además que en Níjar el año pasado se llevó a cabo el “desastroso” desalojo del poblado del ‘Walili’, en el que residían 500 personas a las que se les ofreció una alternativa habitacional que iba a estar lista “en los 15 días posteriores”. “Un año y diez meses después, estos alojamientos transitorios continúan vacíos. Y una veintena de aquellas personas que se desalojaron en aquel momento permanecen aún en esos recursos de emergencia, que no estaban pensados para más de un mes”.







