El 22 de mayo de 1938 se produjo la evasión de 795 presos republicanos del Fuerte de Alfonso XII, también llamado de San Cristobal o de Ezkaba, muy cercano a Pamplona. Las duras condiciones de vida dentro de los muros de la prisión, el hambre, la enfermedad y el comportamiento sádico de algunos guardianes alimentaron la fuga de la prisión, con el objetivo de continuar la lucha contra las tropas franquistas.
Consiguió fugarse cerca de un tercio de la población carcelaria total, pero muchos estaban mal preparados para escapar, sin provisiones ni ropa adecuada. La fuga se saldó con 206 ejecutados en los montes y 14 fusilados más en la Ciudadela de Pamplona, en agosto de 1938. Otros 45 fugitivos capturados murieron en el fuerte entre 1938 y 1943 debido a enfermedades y a una crueldad sórdida de sus carceleros. Solo se documentó que tres hombres —Valentín Lorenzo Bajo, José Marinero Sanz y Jovino Fernández González- consiguieron la libertad al cruzar la frontera franco-española, que está sólo a 50 kilómetros de distancia.
El Gobierno de Navarra entregó a sus familiares los restos de algunos de los presos asesinados
Hace solo unos meses, la vicepresidenta de Navarra, Ana Ollo, entregó a sus familiares los restos de los anarquistas Tomás Nache, Tomás Mardones y Segundo Hernández en un acto celebrado en el Palacio de Navarra. Los dos primeros fueron asesinados en 1936 acusados de intentar fugarse del Fuerte de San Cristóbal, y el tercero fue asesinado en la fosa de Elía, durante la gran fuga del 1938.
La vicepresidenta, que también es consejera de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera del Gobierno de Navarra, entregó a sus respectivas familias, los restos de los alaveses Tomás Mardones Llorente y Segundo Hernández Blanco, y del almeriense Tomás Nache Guzmán, presos del Fuerte San Cristóbal ejecutados por los franquistas tras sus intentos de fuga. Los restos de Tomás Mardones y de Tomás Nache fueron encontrados en el cementerio de Berriozar en marzo de 2022 y los de Segundo Hernández en la fosa de Elía (Valle de Egüés) en el año 2015.
Al acto, que se celebró en el Palacio de Navarra asistieron, además de familiares de los tres presos asesinados, representantes públicos, de la Comisión Técnica de Memoria Histórica, Defensor del Pueblo, representantes de los ayuntamientos de Berriozar y Egüés, así como del Concejo de Elía, representantes de las asociaciones memorialistas, técnicos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y del laboratorio Nasertic. En representación de la familia del anarquista almeriense Tomás Nache Guzmán, asistió su sobrina, Pepi Salazar.
La vicepresidenta y consejera Ana Ollo expresó en su intervención que fosas como las de Berriozar y Elío, así como espacios como el fuerte de San Cristóbal, convertido en una prisión inhumana, “nos hablan de unas muertes crueles por parte de quienes se creyeron dueños de vidas ajenas en aras de un proyecto totalitario que arrancó con la sublevación militar de 1936”.
Asimismo, remarcó el compromiso del Gobierno de Navarra con las políticas públicas de memoria y la importancia del trabajo colaborativo entre instituciones, asociaciones y equipos técnicos para conseguir objetivos como la entrega a los familiares los restos de estas personas. “Os debíamos este acto, que cierra un círculo que nunca se tuvo que abrir con el asesinato de vuestros familiares. Han sido demasiados años los que habéis esperado pero espero que este acto sirva de reparación social ante esta injusticia que nunca tuvo que ocurrir” señaló la vicepresidenta, que ha transmitido la importancia de la colaboración de las familias para identificar los restos y la disposición del Gobierno de Navarra para prestar el apoyo necesario a las familias que deseen recuperar los restos de sus familiares represaliados además de la importancia de difundir sus historias para evitar la repetición de casos como los suyos.
Tomás Nache era miembro de la CNT, tenía 22 años, era natural de Almería y carpintero de profesión. Ingresó en el fuerte de San Cristóbal el 22 de junio de 1936, participó en el intento de evasión y fue ejecutado como represalia, junto con otros presos, meses después de la fuga.
No se tiene constancia de ningún acto de homenaje a Tomás Nache Guzmán, ni por parte del Ayuntamiento, ni de la Diputación Provincial de Almería.









