Almería contabiliza al menos 130 personas que duermen en la calle y Cáritas ya ha atendido a 471 en la provincia durante 2026

Campaña de Caritas contra el sinhogarismo
La provincia
El sinhogarismo se ha convertido en una realidad cada vez más visible en la capital almeriense. El Plan Municipal de Vivienda cifra en 236 las personas que carecen de un hogar, mientras que Cáritas advierte de que la exclusión residencial afecta a perfiles muy diversos y reclama respuestas que vayan más allá de la atención de emergencia.

Dormir en un banco, en un aparcamiento, bajo un soportal o en cualquier otro espacio que permita resguardarse de la intemperie. Es la situación que afrontan cada noche decenas de personas en Almería y que, lejos de ser un fenómeno puntual, constituye una de las expresiones más graves de la exclusión social en la ciudad.

Los datos disponibles permiten dimensionar el problema. El Plan Municipal de Vivienda y Suelo de Almería, con horizonte en 2030, recoge que al menos 130 personas duermen al raso cada noche en la capital. El mismo diagnóstico eleva a 236 el número de personas en situación de sinhogarismo, una categoría más amplia que incluye también a quienes viven en alojamientos inseguros o inadecuados. A estas cifras se suman otras 339 personas en riesgo de exclusión residencial, que podrían perder su alojamiento.

Estas cantidades no deben confundirse: las 130 personas representan la situación más visible, la de quienes carecen de un techo donde pasar la noche, mientras que las 236 incluyen otras formas de sinhogarismo. El fenómeno es mucho más amplio que la imagen habitual de alguien durmiendo en la calle.

Cáritas ha acompañado a 471 personas en la provincia durante 2026

La dimensión provincial también refleja la gravedad de la situación. Cáritas Diocesana de Almería informó el pasado 22 de octubre de que su Proyecto de Personas Sin Hogar había acompañado a 471 personas desde comienzos de 2026. La cifra supera las 448 personas atendidas durante todo 2025.

De las personas acompañadas este año, 417 eran hombres y 54 mujeres. La franja de edad más numerosa se situaba entre los 35 y los 65 años, con 275 personas. En cuanto a su procedencia, 323 eran extracomunitarias y 148 españolas.

La organización advierte, sin embargo, de que la menor presencia de mujeres en sus registros no significa que el sinhogarismo femenino sea menos relevante. Muchas mujeres evitan dormir en la calle recurriendo a alojamientos temporales, viviendas ocupadas o convivencias forzadas con familiares y conocidos. Esta realidad, conocida como sinhogarismo oculto, dificulta su identificación y puede dejarlas fuera de los recursos específicos de atención.

Cáritas también señala la vulnerabilidad de jóvenes migrantes que llegan sin documentación o con redes de apoyo muy débiles, así como la de quienes fueron tutelados por la Administración durante su minoría de edad y, al cumplir los 18 años, se encuentran sin una alternativa residencial estable.

La entidad desarrolla parte de su intervención a través del centro de día Mambré, Calor y Café, inaugurado en octubre de 2025 en la calle Alcalde Muñoz. Allí se ofrecen acogida, atención básica y acompañamiento para favorecer procesos de recuperación e inclusión social.

Un problema que no se resuelve únicamente con plazas de acogida

El Ayuntamiento dispone de un Centro Municipal de Acogida con 87 plazas mixtas, abierto durante todo el año y con atención permanente para urgencias sociales. Según la información municipal, cuenta con servicios de corta estancia, de hasta seis días, y larga estancia, de hasta seis meses, además de módulos familiares, manutención, higiene, atención psicológica y jurídica y programas de inserción.

También existe una unidad de calle destinada a contactar con personas que viven en espacios públicos, ofrecerles prestaciones básicas y facilitar su acceso a los recursos disponibles.

La reforma y ampliación del centro municipal ha supuesto una inversión anunciada de 1,436 millones de euros, financiada mediante una subvención de 1,2 millones de la Junta de Andalucía y una aportación municipal de algo más de 260.000 euros. A ello se suman los convenios con entidades sociales, entre ellos el destinado a ACCEM para desarrollar actuaciones de atención, acompañamiento y derivación de personas sin hogar.

Son recursos necesarios, pero la dimensión del problema obliga a preguntarse si la respuesta actual es suficiente y si permite ofrecer alternativas estables a quienes llevan meses o años viviendo en la calle.

El debate político vuelve a poner el foco en la respuesta municipal

La situación ha protagonizado el debate del Pleno del Ayuntamiento de Almería celebrado el 4 de noviembre, a raíz de una moción del Grupo Municipal Socialista para reforzar la atención integral a las personas sin hogar.

El PSOE defendió la creación de una denominada puerta única de atención que permita coordinar los distintos servicios y evitar que las personas tengan que acudir a diferentes organismos sin saber dónde encontrar respuesta. Su concejal Antonio Ruano reclamó también más profesionales y recursos para que las actuaciones no se limiten a cubrir las necesidades inmediatas.

El equipo de gobierno del Partido Popular defendió las inversiones municipales realizadas en los últimos años y recordó los convenios suscritos con entidades sociales. El concejal de Inclusión Social, Óscar Bleda, cifró en más de 1,6 millones de euros el conjunto de recursos destinados al sinhogarismo durante los últimos tres años y aseguró que el Ayuntamiento ya trabaja en la coordinación de los servicios a través de la Mesa de Personas Sin Hogar.

Durante el debate también se abordó la finalización de la financiación autonómica para cuatro pisos gestionados por Cruz Roja en la provincia. Desde el PSOE se pidió la mediación municipal para recuperar esos recursos, mientras que Vox sostuvo que la ayuda había llegado al final de su periodo contractual y que no podía prorrogarse en los términos planteados.

Más allá de las discrepancias entre los grupos, el debate evidencia que la atención a las personas sin hogar exige una coordinación efectiva entre administraciones y entidades sociales, así como una evaluación transparente de los recursos disponibles y de sus resultados.

La vivienda, en el centro de la exclusión social

El sinhogarismo no puede analizarse al margen de la dificultad creciente para acceder a una vivienda. Cáritas y la Fundación FOESSA presentaron en marzo de 2026 los resultados del IX Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía, que advierte de la relación entre la inestabilidad laboral, el encarecimiento de la vivienda y el deterioro de las condiciones de salud de los hogares con menos recursos.

En la provincia de Almería, el informe señala que más de 75.000 personas viven en hogares cuyo sustentador principal ha sufrido una situación de inestabilidad laboral grave durante el último año. La entidad estima además que 90.000 personas caen en situación de pobreza después de afrontar los gastos de vivienda.

Son indicadores de exclusión social, no cifras de personas sin hogar, pero ayudan a comprender el contexto en el que se producen las situaciones más extremas. La pérdida del empleo, la imposibilidad de afrontar un alquiler, una ruptura familiar, los problemas de salud o la ausencia de redes de apoyo pueden terminar dejando a una persona sin un lugar donde vivir.

La Encuesta sobre las Personas Sin Hogar del Instituto Nacional de Estadística, cuyos últimos resultados corresponden a 2022, contabilizó 28.552 personas usuarias de centros asistenciales de alojamiento o restauración en España. El INE advierte de que esta estadística no representa a todas las personas que viven situaciones de sinhogarismo, ya que su ámbito se limita a quienes utilizan esos servicios.

Por su parte, la Estrategia de Atención a Personas Sin Hogar de Andalucía recogió, a partir de los datos disponibles de 2022, una estimación de 5.539 personas en esta situación en la comunidad autónoma y advirtió de un déficit de plazas de alojamiento.

De la emergencia a una alternativa de vida estable

La atención inmediata es imprescindible para evitar que las personas que viven en la calle queden desprotegidas, especialmente durante los meses de frío. Pero proporcionar una cama, comida o una ducha no resuelve por sí solo las causas que conducen a perder la vivienda.

Las entidades sociales vienen reclamando una intervención integral que incluya alojamiento estable, acompañamiento social, atención sanitaria y psicológica, apoyo para acceder al empleo y soluciones específicas para mujeres, jóvenes y personas migrantes. También resulta fundamental reforzar la prevención para evitar que quienes se encuentran en una situación residencial precaria terminen viviendo en la calle.

Los datos de Almería muestran que el sinhogarismo no es una realidad marginal ni puede reducirse a un problema de convivencia en determinados espacios urbanos. Detrás de cada cifra hay una persona que ha perdido, o nunca ha tenido, un lugar seguro desde el que desarrollar su vida.

La cuestión de fondo no es únicamente cuántas personas pueden ser atendidas en un centro de acogida, sino cuántas consiguen dejar atrás la situación de sinhogarismo y acceder a una vivienda digna y estable.



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