El sistema público de pensiones se debate desde hace años en un precario equilibrio entre unos ingresos que ya son insuficientes y unos gastos que no paran de crecer, que aumentarán con mayor fuerza en los próximos años por efecto del envejecimiento demográfico y la jubilación de la generación del Baby Boom. Después de dejar atrás el shock del COVID, la resiliencia mostrada por el mercado laboral durante la crisis inflacionista ha permitido aupar y mantener las cifras de afiliación a la Seguridad Social en cotas históricas, por encima de los 21 millones de ocupados, pese a que empiezan a aflorar síntomas de cansancio.
La buena marcha del empleo hasta ahora ha permitido mejorar la ratio de cotizantes por pensionista, que ha pasado de 1,97 en 2013 a 2,3 en julio de este año. No obstante, en casi el 40% de las provincias españolas hay menos de dos ocupados por pensionista, según los datos publicados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. En concreto, en 20 de las 52 provincias españolas (incluyendo Ceuta y Melilla) esta proporción sigue siendo inferior a 2,3.
No es el caso de Almería, una de las provincias españolas donde el número de cotizantes por pensionistas es el tercero más elevado del país, con tres ocupados por cada retirado. Entre ellas sobresale Baleares, con 3,5 afiliados por cada pensionista; Madrid, con una proporción de 3,2, y Almería, con 3 trabajadores por cada jubilado. Por el contrario, Ourense, Lugo, León, Asturias y Zamora figuran entre las provincias con una población más envejecida, no solo se sitúan muy por debajo de esa ratio necesaria, sino que ni siquiera llegan a 1,5 cotizantes por pensionista. Ourense, con una proporción de 1,1, ostenta el dudoso honor de ser la provincia en la que hay casi tantos pensionistas como trabajadores en activo: 127.964 afiliados frente 95.066 jubilados. Otros territorios se sitúan peligrosamente cerca de esa ratio, como Lugo y León, donde apenas hay 1,3 ocupados por cada pensionista, mientras que en Asturias y Zamora la proporción es de 1,4. Esta situación ilustra la gravedad del problema del envejecimiento demográfico sin suficiente relevo laboral.
En el resto de las provincias andaluzas la situación es bastante dispar. Salvo Málaga (2,7) que supera la media nacional entre cotizantes por pensionistas, y Huelva (2,3) que iguala la media nacional, el resto de las provincias se encuentran por debajo de esa media: Sevilla (2,2); Cádiz (2); Granada (2); e incluso con menos de dos empleados por cotizante como son los casos de Jaén (1,7) y Córdoba (1,9).







