El mercado laboral se está frenando con cierta intensidad en los últimos meses, acosado tanto por la incertidumbre en torno a la economía europea como por la falta de profesionales aptos para determinados puestos de trabajo. De hecho, en el tercer trimestre del año apenas se generaron 376.500 empleos respecto al mismo periodo del pasado ejercicio, de acuerdo con los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) publicada recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Una cifra que puede parecer todavía elevada, pero que es relativamente baja si se tiene en cuenta que en 2023 se llegaron a crear casi el doble de empleos. Con todo, hay un elemento muy positivo y es que estos nuevos ocupados tienen una base muy amplia, con más de 50 sectores en positivo, aunque más dos tercios se encuentran concentrados en apenas cuatro ramas: la informática, la educación, la construcción y la hostelería.
La programación informática y la consultoría en este ámbito es el principal núcleo de creación de empleo y suma 77.000 puestos de trabajo en los últimos doce meses, hasta alcanzar los 526.100 puestos de trabajo. En segundo lugar, la educación ha ganado 68.300 nuevos puestos de trabajo, hasta alcanzar los 1.424.900 profesionales en el sector. En tercer lugar, los servicios de comidas y bebidas han creado 42.200 nuevos empleos lo que, sumado a los 11.700 de los servicios de alojamiento, arroja un saldo positivo para la hostelería en su conjunto de 53.800 puestos de trabajo. En cuarto lugar, las actividades de construcción especializada (esto es, tareas como la pintura, la fontanería, la carpintería…) aportan 38.000 nuevos puestos de trabajo, que se suman a la construcción de edificios (21.000 ocupados) y a la ingeniería civil (2.900).
Solo los cuatro primeros sectores mencionados (informática, educación, hostelería y construcción) suman siete de cada diez puestos de trabajo generados en los doce meses anteriores. Sin embargo, más allá de estos grandes sectores, hay otras áreas que suman cuatro decenas de ramas de actividad en positivo. Dentro del sector servicios, destacan los servicios a edificios y actividades de jardinería (30.500 trabajadores más), las actividades postales y de correos (24.000), las actividades de las sedes centrales y consultoría empresarial (23.500), las actividades administrativas de oficina (17.900), las actividades jurídicas y contables (17.400), las actividades de juegos de azar y apuestas (13.300), la reparación de ordenadores y artículos domésticos (12.700), la programación y emisión de radio y televisión (11.000), las actividades cinematográficas, de vídeo y de programas de televisión, grabación de sonido y edición musical (8.700) y la publicidad y estudios de mercado (8.100), entre otros.
Por otra parte, la industria también gana ocupados. En concreto, dentro de las manufacturas y sectores relacionados, destacan los avances de la fabricación de productos metálicos, excepto maquinaria y equipo (25.300 trabajadores más), los productos farmacéuticos (23.200), la madera y del corcho, excepto muebles (21.400), la fabricación de maquinaria y equipo (20.800), el suministro de energía (12.700), otras industrias manufactureras (11.300), reparación e instalación de maquinaria y equipo (11.200), artes gráficas y reproducción grabados (10.300), captación, depuración y distribución de agua (9.700), fabricación de bebidas (9.000), productos informáticos, electrónicos y ópticos (8.400), cuero y calzado (5.800) y muebles (5.500).
Sin embargo, también hay numerosos sectores que destruyen empleo, algunos de los cueles están en peor forma ahora que hace cinco años. La venta de vehículos es la rama de actividad que sufre una caída más abultada, con la pérdida de 39.400 trabajadores el último año, seguida de los seguros y fondos de pensiones (33.000), la fabricación de vehículos (31.100), el comercio al por mayor (30.100) y el empleo doméstico (26.800).







