No sólo de las cuotas de sus afiliados se sostienen los partidos políticos en España, incluso a pesar de las jugosas subvenciones que reciben del Estado, insuficientes en cualquier caso para sobrevivir al capítulo de gastos al que tienen que afrontar las diferentes formaciones. Un apartado que se incrementa notablemente cuando se celebran elecciones, como ocurrió el pasado año con comicios municipales, autonómicos y europeos.
Es el caso del PSOE. Al término del pasado ejercicio la formación socialista concluyó con una deuda total de 27,6 millones de euros, de los de los que 15 millones corresponden a gastos electorales y los 12,6 restantes al funcionamiento ordinario del partido, que ha logrado reducir de manera sostenida en los últimos cinco años. Según los datos facilitados por el PSOE, la deuda total ha pasado de 15,5 millones en 2022 a 27,6 en 2023, debido principalmente a los gastos electorales, un 78% más. No obstante, el partido puntualiza que “si bien la deuda total de la formación aumenta por el efecto de este componente, la tendencia decreciente de la deuda ordinaria de funcionamiento refleja los esfuerzos de la organización por sanear y fortalecer sus finanzas”.
Una deuda contraída con diecisiete entidades financieras en toda España entre las que se encuentran cinco con sede social en Andalucía: la almeriense Cajamar, Unicaja, de Málaga, CajaSur (Córdoba), Caja Rural de Jaén y Caja Rural Nuestra Madre Sol, de Córdoba. Además, Ferraz tiene obligaciones crediticias con CaixaBank, Santander, BBVA, Ibercaja, Sabadell, Abanca, Caja Rural de Teruel, Eurocaja Rural, Caja Rural de Zamora, Kutxabank, Caixa Conlonya, Cajalmendralejo y Caja Rural Villamalea. Unas operaciones con un tipo de interés que oscila entre el 0% y el 8,7%.







