Al menos para las personas que bucean, Ramón Esteban forma parte del paisaje del Parque Natural y de sus fondos marinos. Ramón es granadino, aunque creció en Carboneras y siempre tuvo una estrecha relación con el mar, influido por su padre. Comenzó a bucear (con botella) en el año 1993 y, durante un tiempo, compaginó esa actividad en el plano profesional en Agua Amarga con los estudios universitarios de Educación Física. En 1998 constituyó, junto con su socio Antonio, Indalosub sociedad que desde el año 2001 es conocida con el nombre comercial de Isub, uno de los dos centros de buceo existentes en San José y uno de los centros más emblemáticos del Parque Natural del Cabo de Gata y de toda la costa andaluza.
“Desde sus orígenes hemos intentado ser un referente por nuestra profesionalidad, compromiso medioambiental y trato humano” nos cuenta. Y parece que lo consiguieron: “En 2005 nos conceden el premio Neptuno al mejor centro de buceo de España, premio que solo se ha concedido en dos ocasiones”. Además, Isub tiene múltiples reconocimientos a la excelencia de la Organización PADI y también posee el distintivo Marca Parque Natural de Andalucía “y lo mantenemos haciendo planes de mejora ambientales periódicamente”, afirma Ramón. Desde esa trayectoria, Ramón Esteban ha accedido a esta entrevista, con la que inauguramos la sección “Gentes”, en La Crónica del Parque.
LCP. Entre las empresas de turismo activo del Cabo de Gata, los centros de buceo reúnen un gran número de seguidores ¿Por qué? ¿Qué tienen los fondos del Cabo que no tienen los del resto de la provincia?
La respuesta es obvia. El buceo es una actividad fascinante y los buceadores son grandes amantes de la naturaleza, y aquí pueden encontrar las dos cosas. Una de las características de los fondos del parque es la poca profundidad, que junto a nuestro clima, hace que haya mucha luz en nuestras inmersiones y que estas puedan ser muy largas por lo que los buceos son “muy disfrutones”.
Una de las diferencias más importante de nuestros fondos marinos son las zonas de acantilados que encontramos al levante del parque. Y, por supuesto, también nos diferencia que el Parque lleva protegiendo nuestras aguas más de 35 años, ya que fuimos la primera área marina protegida de Andalucía.
LCP. ¿Desde cuándo se practica el buceo deportivo en el Cabo de Gata? ¿Cuál fue y cuando comenzó a funcionar el primer centro de buceo en el Parque?
Probablemente, en la zona donde actualmente está el Parque, se haya practicado el buceo desde la década de los 70 de forma puntual, pero no es hasta los años 90 cuando se comienza a hacer de forma estable y es entonces cuando aparecieron los primeros centros de buceo.
Yo empecé a bucear en 1993 en el hotel Guitart Club, que se encontraba en lo que ahora es El Toyo. En 1994 abrió el Centro de Buceo Agua Amarga, que es donde realmente aprendí a bucear, y en la semana santa de 1995 ya estaba trabajando allí. Lo hice hasta 1999 hasta que conseguí convencer a mi padre de que me avalara para poder constituir Isub en el año 2000.
En 1996 abrió Branquias, en Carboneras y el que hoy es Isub abrió en el año 1998. Alfa también estaba, sé que estuvo en varios sitios antes de llegar a donde está ahora. Con el cambio de siglo llegaron más centros a La Isleta, Rodalquilar y a Las negras. Algunos centros ya han cerrado, otros han cambiado de manos, pero más o menos el número está estabilizado desde hace unos años en una docena, si incluimos a los que operan desde Carboneras.
LCP. ¿Cuántos puntos de inmersión se contabilizan en el Cabo de Gata? Para tí, ¿Cuáles son los mejores?
Puntos de inmersión hay más de 30 diferentes, de hecho, en ocasiones empieza uno donde termina el otro, solo los separan las zonas de reserva integral y en ocasiones las playas urbanas.
En cuanto a cuál es mi referida, tengo que reconocer que mis gustos en buceo han ido cambiando con el tiempo. Cuando eres joven te atraen mucho los buceos de adrenalina, corrientes, profundidad, pecios. Cuando hice el vapor por primera vez alucinar es poco, creo que la siguiente semana no tenia en la boca otro tema de conversación, pero si te soy sincero cuando vas como responsable de esas inmersiones cambia un poco la película, ahora siempre digo que la Cueva del Francés es mi favorita, y lo es porque normalmente es tranquila, tiene mucha vida y es una zona extensa que se puede hacer de muchas maneras, y al final el buceador sale contento. Pero tengo que decir que el Túnel Naranja también me tiene enamorado.
LCP. Para los buceadores hay algunos puntos de inmersión “míticos” en el Cabo de Gata, como La Piedra de los Meros, El Vapor o Los Burros. Sin embargo, la mayor parte de los centros de buceo ya no organizan buceos en ellos, o lo hacen en muy contadas ocasiones: ¿Por qué?
Sobre eso hay varios factores, los principales básicamente es que están en mar abierto y como sabes, aquí los vientos fuertes son frecuentes, eso limita un poco. Por lo demás estoy convencido de que la Piedra de los Meros se hace con cierta frecuencia desde centros de buceo de La Isleta, por proximidad. Los Burros y El Vapor están al sur de San José, por eso los de aquí vamos con más frecuencia que otros centros de buceo. Además, por estar en aguas exteriores, administrativamente su regulación depende de Reservas Marinas y se pide que los buceadores pasen el test de buceo responsable, que al menos tengan 25 inmersiones y una en el último año, esa logística en ocasiones complica mucho la cosa.
Y la inmersión estrella, El vapor, es una inmersión muy complicada, no solo por el buceo en sí, es difícil hasta el fondeo, la distancia, la presencia de fuertes corrientes, la profundidad, que los buceadores, aunque hayan pasado el test tengan que estar en forma, ser obedientes, para sentir que como responsable tienes lo más controlado posible la situación; aun así, algunos días vas y no consigues bucear, por lo que en temporada alta no es una inmersión aconsejable.
LCP. En tu opinión, ¿cuáles son los principales problemas y retos que tiene actualmente el buceo en el Parque?
Hablando de la parte marina se enfrenta a los mismos problemas generales que todo el litoral. Los límites del parque solo están en los mapas, aunque la parte de presión urbanística y vertidos este más controlada por tener núcleos de población pequeños, y no por mejor depuración de sus aguas. Clima más extremo con lluvias torrenciales que arrastran toda la basura que se deposita en las ramblas y en muchas ocasiones restos de productos de desecho de agricultura intensiva.
Otro problema importante es el calentamiento global, que lleva asociada la mortandad de especies. El verano pasado, en septiembre, empezaron a morir muchas esponjas aquí, especialmente la esponja catedral (Sarcotragus fasciculatus), blanqueamiento de corales como Madrepora mediterrána (Cladocora caespitosa). Sin olvidar la llegada de especies invasoras: hace unos años se detectó Caulerpa Racemosa llamada ahora Cylindracea y no parecía un gran problema, pero este año se ve en todas las inmersiones, y ya tenemos por aquí el alga asiática que comenzó en el estrecho, Rugulopteryx Ocamurae.
Pero el principal problema del Parque es su extensión 63 km. de costa con 12.012 hectáreas de superficie marina, el más grande de la península, y solo superado por los del Archipielago Chinijo en Canarias y Les Salines entre Ibiza y Formentera, ya en territorio Insular. Aunque la legislación se hace con la mejor intención, el problema son los medios con los que se dota para hacerla cumplir. Así nos encontramos medios compartidos con otras zonas protegidas y, en algunos casos y bajo mi punto de vista, mal gestionados, con embarcaciones muy grandes y poco operativas que implican operaciones de mantenimiento muy costosas y que muchas veces, solo consiguen un efecto disuasorio en el área que se encuentran momentáneamente. No se si este año habrá cambios, pero la la Junta de Andalucía tenía estropeadas las patrulleras y no tenía presupuesto para arreglarlas, y estaban operando con una neumática.
Para el que desconozca un poco la normativa, en él hay seis zonas de reserva integral o santuarios cuya misión es generar vida para exportarla a zonas aledañas. Además, tiene gestión estatal para la zona de Reserva Marina en aguas exteriores y regional en las aguas interiores, y aunque la zona protegida por las dos figuras es la misma, dependiendo donde te encuentres tienes normas diferentes, eso resulta un poco lioso.
En ocasiones me llega a parecer que al final la protección solo genera beneficios a los furtivos que hacen suyas especialmente en las zonas de reserva integral. Desde mi visión particular, veo como zonas protegidas de menor extensión han mejorado mucho más que nuestro Parque Natural y en menos tiempo.
Por aportar alguna solución constructiva y beneficiosa para todo el mundo, yo aprovecharía para revisar la normativa y flexibilizar ligeramente el uso de las zonas integrales, poniéndole limites estrechos, pero permitiendo algunas actividades de manera controlada como ya se ha hecho en las inmersiones de Reserva Marina, para que el trabajo de disuasión le salga gratis a las administraciones.









