El suicidio es la primera causa de muerte no natural en Almería con una estadística al alza que alcanzó los 73 fallecidos durante el último año, una cifra que casi duplica la que registraron otras tres tipologías que solían situarse por delante en el pasado, como las caídas accidentales, los siniestros viales y los ahogamientos.
Entre los años 2018 y 2023 han sido 400 las personas que han perdido la vida por suicidio (73 en 2023, 62 en 2022, 69 en 2021, 72 en 2020, 57 en 2019 y 67 en 2018). El mayor número de casos se produjo durante la crisis económica, cuando afloraron los desahucios, deudas y despidos, con 84 y 76 en 2008 y 2009, casi el doble de los que se contabilizaban a principios de siglo con 43 en 2003.
La tasa de mortalidad por suicidio en Almería se sitúa en 9,72 casos por cada 100.000 habitantes, cuatro puntos más que en 2012 (5,6) y tres más que en 2017 (6,4). También crecen las tentativas de suicidio atendidas en las urgencias hospitalarias de la provincia y en el pasado ejercicio fueron 335 frente a las 304 de 2022.
En Andalucía fueron 5.042 los intentos con atención médica en las urgencias hospitalarias, de los que 392 eran menores. Casi el 80% de conductas suicidas en Almería se asocian a dos perfiles principales: los que acumulan factores de riesgo (amor, trabajo y dinero) y los que presentan un diagnóstico de depresión y otros problemas de salud mental. Cada día en España se quitan la vida de forma voluntaria once personas, 3.952 durante el último año.
Estos datos se hicieron públicos en la semana de actividades formativas y de concienciación organizadas a principios de mes por el Colegio de Psicólogos de Andalucía Oriental (COPAO), que arrancó el día 11 de noviembre con la primera Jornada Almeriense sobre la Conducta Suicida, con el foco en la infancia, adolescencia, familias y contextos educativos al considerar que son fundamentales para detectar a los grupos más vulnerables y adoptar medidas para su protección.
Aislamiento, soledad, bullying y consumo de sustancias son factores de riesgo de conducta suicida entre los adolescentes. Entre los factores de riesgo enumerados en la jornada formativa, celebrada en colaboración con la Facultad de Ciencias de la Salud de la UAL, se encuentran aislamiento y soledad, bullying, consumo de sustancias, discriminación por la orientación sexual y falta de sentido vital. Y los factores de protección más destacados son estilo de vida saludable, relaciones familiares positivas, sentido de pertenencia a grupos de iguales, comunicación para acabar con el estigma y tabú y acceso a recursos de apoyo psicosocial.
Es la primera vez que este tipo de encuentros para la prevención y tratamiento del suicidio se han promovido desde el ámbito de la psicología. Los psicólogos han propuesto crear un Observatorio Almeriense de la Conducta Suicida que sea «faro» de la investigación y acción en la provincia. Consideran que, a partir del monitoreo y análisis de datos científicos se pueden incorporar los resultados a los programas de prevención e intervención en un proceso permanente de mejora de la colaboración intersectorial, del acceso a los servicios de salud y de la sensibilización y formación.







