Vender un cortijo o una casa de campo en el Parque: lo que conviene saber

Cortijo en el Parque Natural
Opinión
El autor de este artículo de opinión

Mariola y Ángeles son las fundadoras de MYA Inmobiliaria, donde suman 30 años de experiencia especializadas en la venta de viviendas en Níjar y el Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar. Más información en mariolayangeles.com. Síguenos también en Instagram (@mariolayangeles) y Facebook.

Nueva entrega de la serie. Los cortijos y las casas de campo son el alma del Cabo de Gata-Níjar, pero venderlos tiene su intríngulis: suelo rústico, papeles del pasado y alguna palabra que asusta («fuera de ordenación»). Hoy te lo contamos claro para que, llegado el momento, vayas sobre seguro y sin sobresaltos.

En MYA tenemos debilidad por los cortijos: por sus muros gruesos, sus parras, sus higueras y ese silencio que no se paga con dinero. Pero seamos sinceras: vender uno no es como vender un piso en la ciudad. Tiene particularidades, y conviene conocerlas antes de empezar, no para asustarse, sino para no llevarse sorpresas. Vamos con ellas.

Lo primero: el suelo rústico no es el urbano

Casi todos los cortijos están en suelo rústico (no urbanizable). Eso no les quita ni un ápice de encanto, pero sí marca las reglas: no se puede construir ni ampliar con la libertad de un solar urbano, y hay que mirar con lupa cosas que en un piso das por hechas, como el agua (pozo, sondeo, comunidad de regantes), la luz, el acceso por caminos y los lindes de la finca. Nada de esto es un problema; simplemente, es parte del paquete y hay que tenerlo claro.

Las palabras que asustan: «fuera de ordenación» (y el AFO)

Muchas casas del campo se construyeron o ampliaron hace décadas, sin la licencia que hoy se pediría. A eso se le llama estar «fuera de ordenación», y suena peor de lo que es. En Andalucía existe una figura para ponerlo en orden: la Declaración de Asimilado a Fuera de Ordenación (el famoso AFO o DAFO), regulada en la ley del territorio (LISTA) y su reglamento. A grandes rasgos, se puede obtener cuando la edificación lleva terminada más de seis años y no tiene abierto un expediente de disciplina ni una orden de derribo.

¿Y esto para qué sirve? Para mucho: con el AFO reconocido y haciéndolo constar en la escritura, tu casa se puede vender, heredar, inscribir en el Registro y dar de alta luz y agua con normalidad. La única pega real es que no te dejará ampliar lo construido. Así que, si tu cortijo está en esta situación, no te agobies: tiene solución, y es más habitual de lo que parece.

La hipoteca y el precio, con los pies en la tierra

Aquí va el consejo práctico: con el campo, los bancos son más cautos. Muchos compradores de cortijo pagan al contado, y los que piden hipoteca pueden encontrarse con que el banco financia menos o pone pegas si la casa está «fuera de ordenación». Por eso conviene tener los papeles lo más ordenados posible desde el principio (el AFO ayuda mucho) y poner un precio realista acorde a la situación de la finca. Un cortijo bien documentado y bien valorado se vende; uno con los papeles en el aire, se eterniza.

Los detalles del campo que no se ven en la foto

Y luego están los clásicos de lo rústico, que conviene revisar antes de poner el cartel: que los metros y los linderos del Registro coincidan con la realidad y con el Catastro (en el campo bailan más de lo que crees), que el acceso esté claro, de dónde viene el agua, si hay servidumbres de paso… Detalles que, destapados a tiempo, son fáciles; destapados en la notaría, un disgusto. Para eso estamos: para mirar debajo de la alfombra antes de que lo haga el comprador.

Vender un cortijo es contar su historia

Al final, un cortijo no se vende con una ficha y dos fotos: se vende contando su vida, su entorno, su luz… y teniendo los papeles en regla para que el comprador adecuado dé el paso con confianza. Nosotras conocemos el terreno (literalmente), sabemos qué mirar y cómo contarlo, y tenemos la paciencia que estas joyas del campo merecen. Si tienes uno y piensas en venderlo, deja que le echemos un ojo; casi siempre hay más solución (y más valor) del que imaginas.

Un apunte honesto: cada finca es un mundo y aquí hablamos en general, así que lo tuyo conviene mirarlo caso por caso. La semana que viene, más.



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