Cual vidente como Rappel, la Bruja Lola o Aramis Fuster, interpretando los naipes a su antojo, el alcalde de Níjar, José Francisco Garrido, se ha marchado hasta Huebro para, a falta de televisión autonómica o local propia, grabar su discurso navideño y echar las cartas al futuro de esta villa. Una plática habitual que parece fascinar cada vez más a nuestros políticos, pues gran parte de ellos se ponen entrañables en estas fechas ante las cámaras para cantar las excelencias de su gestión durante el año que va a concluir y también los venideros.
En el ambiente serrano de Huebro- cuna de la cocina más autentica de doña Enriqueta- el primer edil ha articulado un discurso motivador, suficiente para insuflar ilusión y esperanza a los nijareños además, naturalmente, de resaltar convenientemente la capacidad de su equipo de gobierno . Una mezcla de deseos de prosperidad y expectativas de cambio para el año que comienza, que el mandatario giró en torno a los ejes habituales: seguridad, agenda social, presupuesto, austeridad, crecimiento y empleo.
Una seguridad de la que Garrido sostiene haber “logrado importantes avances”, cuando el Ministerio del Interior acaba de apuntar que la criminalidad en Níjar ha aumentado un 14,2%, hasta los 1.347 casos, en los nueve primeros meses del año. O de crecimiento, en el momento que la villa se sitúa como una de las poblaciones españolas más pobres, anclada desde hace años con una de las rentas per cápita más baja del país, si bien con una tasa de desempleo por debajo de la media nacional.
Ufano se muestra igualmente José Francisco anunciando el “presupuesto más alto en la historia de Níjar”, para mejorar caminos rurales, instalaciones deportivas, limpieza viaria, poda, jardinería… Encomiables intenciones las del primer edil cuando la población denuncia cada día el cierre de consultorios médicos, estafetas postales, suciedad viaria, descuido en parques y jardines, construcciones ilegales, atentados medioambientales…
No dejó José Francisco en su discurso navideño ningún espacio para el pesimismo, en absoluto, así que quizás sea mejor para la población aferrarse a ese optimismo indomable que insufla su regidor. Mientras, seguiremos apostando por quedarnos como estamos y meditar ilusionados que lo mejor para los nijareños está por venir, incluso con este alcalde.








