La Junta de Andalucía ha asumido la señalización con boyas de la franja marina protegida del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, que estará vigente hasta el próximo 24 de septiembre. La medida, que se adopta por cuarto año consecutivo, implica la instalación de 103 boyas en 12 zonas litorales del espacio natural protegido.
El delegado territorial de Sostenibilidad en Almería, Manuel de la Torre, ha explicado que “el objetivo de esta actuación, que adoptamos conforme a la normativa del Parque Natural, es múltiple. No se trata sólo de conservar los hábitats litorales protegidos, sino que también conseguimos ordenar las actividades de uso público y evitar situaciones de riesgo para la seguridad y el bienestar de los usuarios de las playas porque en las zonas de baño balizadas queda prohibida la navegación y el uso de embarcaciones movidas a vela o motor”.
La medida tiene cierta complejidad en su tramitación administrativa “puesto que se fundamenta en la normativa general sobre espacios naturales protegidos y las normas específicas de Cabo de Gata-Níjar, pero además debe tener en cuenta la Ley de Navegación Marítima y la Ley y el Reglamento de Costas” por esa razón, como explica de la Torre, “antes de poner las boyas tenemos que pedir informes al Servicio Provincial de Costas, a la Dirección General de Pesca Sostenible del Ministerio de Agricultura, a los ayuntamientos de Níjar y Carboneras y a la Capitanía Marítima de Almería, del Ministerio de Transportes. Con todos ellos nos hemos coordinado y la colaboración es plena.”
Por su parte, Salvador Parra, director conservador del Parque Natural, ha recordado que fue en 2021 cuando desde el espacio natural se emitió un informe que evaluaba la afección ambiental ocasionada por la afluencia de actividad náutica recreativa dentro de la franja litoral protegida. Parra ha explicado que “entonces se identificaron los enclaves litorales que soportaban mayor presión y los hábitats de interés comunitario que podían estar viéndose afectados, como los llamados bancos de arena cubiertos permanentemente por agua marina poco profunda, grandes calas y bahías poco profundas, arrecifes, praderas de posidonia o lagunas costeras”. Posteriormente, a partir de ese diagnóstico, “se propuso la restricción temporal de acceso a embarcaciones a motor o vela, medida que fue debatida y aprobada en la Comisión de Socioeconomía y Turismo y la Junta Rectora del Parque Natural”.
Las boyas se han instalado en las playas de Corralete, Medialuna-Barronal-Mónsul, Reserva Marina Morrón de los Genoveses, playa de Genoveses, Playazo de Rodalquilar, Cala San Pedro, Cala El Plomo, Cala de Enmedio, playa de los Muertos, afloramientos rocosos de Isleta del Moro y Reserva Marina Arrecife de las Sirenas.








