El día 28 de diciembre, el Día de los Santos Inocentes en el santoral católico, los periódicos españoles publican noticias sorpre la prensa española se llena de noticias falsas (peculiares, sorprendentes o directamente absurdas) que, a diferencia de las malévolas fakes sólo tienen la intención de tomar un poco el pelo a los lectores despistados y divertir a los más avispados.
Esa ha sido la intención de dos de las noticias que publicamos ayer: la primera, sobre la próxima independencia de San José, el Pozo y la Isleta del Moro, y la segunda, sobre el Festival «Alma del Cabo», Shakira incluida, que tendría lugar en el Parque de La Molina en San José. Dos noticias sorprendentes, inverosímiles y casi imposibles.
Si conseguimos tomarte el pelo con ellas, te pedimos disculpas con una sonrisa en los labios, que no podemos evitar. Si sólo conseguimos divertirte, nos sentimos muy satisfechos de ello. De hecho, nosotros nos divertimos muchísimo ideando y redactando estas inocentadas.
Pero, ¿de dónde viene esta costumbre? ¿Cómo surgió en los medios de comunicación y cómo ha evolucionado hasta nuestros días?
El Día de los Santos Inocentes: origen religioso
El Día de los Santos Inocentes tiene sus raíces en la tradición cristiana, que conmemora la matanza de niños ordenada por el rey Herodes en Belén tras el nacimiento de Jesús, según relata el Evangelio de Mateo.
Aunque se trata de un episodio trágico, con el paso del tiempo, en países como España y América Latina, la fecha adquirió un carácter más festivo y desenfadado.
A lo largo de los siglos, el 28 de diciembre se transformó en una jornada para gastar bromas, conocidas como «inocentadas», que van desde pequeñas travesuras entre amigos hasta elaboradas farsas en medios de comunicación.
¿Cuándo comenzó la prensa a publicar inocentadas?
La incorporación de las inocentadas al ámbito periodístico comenzó a popularizarse en España durante el siglo XX, aunque no hay una fecha exacta que marque su inicio.
En sus primeros años, las inocentadas eran más comunes en revistas satíricas o periódicos locales que aprovechaban el día para incluir historias extravagantes con tono humorístico.
Con el tiempo, grandes cabeceras nacionales adoptaron esta tradición, convirtiéndola en una cita esperada por los lectores.
En la actualidad, tanto medios impresos como televisivos, radiofónicos y digitales se suman a la práctica, jugando con la credulidad de su audiencia y dejando pistas sutiles para que los lectores más atentos descubran la broma.








