7.000 migrantes viven en infraviviendas de Almería, en el más absoluto olvido institucional

Asentamiento de infraviviendas en Níjar
Comarca de Níjar
Más de 7.000 migrantes que viven en los asentamientos de infraviviendas de Almería, muchos de ellos en el término municipal de Níjar, no pueden acceder a otra alternativa habitacional, según el informe denominado «Frontera Sur 2025», de la Asociación de Protección de los Derechos Humanos de Andalucía.

A pesar de trabajar hasta 12 horas diarias en la recolección y el tratamiento de frutas y verduras en la zona, esta realidad es invisibilizada por las instituciones y una industria millonaria. Aquí conviene recordar que el campo almeriense obtuvo de sus exportaciones un beneficio de 3.380 millones de euros en 2024, como anunciaba el subdelegado del Gobierno y dirigente socialista, José María Martín, que calificó a la agroindustria almeriense como “esencial y un buen ejemplo”.

Sin embargo, los colectivos de defensa de los derechos humanos llevan años denunciando la “continua vulneración de derechos humanos” en la que viven estas trabajadoras y trabajadores y la condición de “esclavitud a las que son sometidos”. Esta es la realidad oculta, según estas asociaciones: “Precariedad laboral, abusos patronales, largas jornadas e imposibilidad de cubrir sus necesidades básicas”.

Por ello, decenas de entidades en Almería y Huelva, donde existen decenas de asentamientos, se movilizan continuamente, como el pasado domingo 13 de marzo, para denunciar esta situación. Y anuncian que estas convocatorias se seguirán repitiendo en las próximas semanas.

En Almería, la movilización se ha organizado por la Plataforma Derecho a Techo, compuesta por decenas de entidades sociales y sindicatos: “Mientras la agroindustria capitalista bajo plástico no deja de expandirse y generar millones en beneficios, los jornaleros que sostienen el negocio son abandonados a su suerte”, exponen.

Níjar: un triste ejemplo

En Níjar, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, un 47,19% de los vecinos son inmigrantes; sin embargo, lejos de emprenderse políticas inclusivas y de solidaridad social, que los tengan en cuenta como ciudadanos, tanto la Junta de Andalucía, la Diputación Provincial de Almería y el Ayuntamiento de Níjar los abandonan a su suerte.

Según las entidades de protección de los derechos humanos, el continuo atropello de los derechos humanos en los asentamientos y centros de trabajo, así como el racismo social que se respira en algunas de las localidades que componen Níjar, forma parte de la realidad.

Muy al contrario: Las personas migrantes, gracias a las cuales sobrevive y se desarrolla la industria agroalimentaria del municipio, siguen sin contar con un plan para solucionar esta situación de vulneración de derechos que lleva anclada décadas en Almería.



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