Sectores políticos y sociales ligados a la extrema derecha, en todo el país y en Andalucía, pero particularmente en la provincia de Almería, vienen haciendo reiteradamente un discurso que une la inmigración a la delincuencia. De hecho, cada vez que se produce un crimen mediático, las Redes Sociales se inundan rápidamente de mensajes que, de una u otra manera, pretenden relacionarlo con el fenómeno migratorio, cuando no directamente con la raza o la religión. El miedo y el odio al extranjero es uno de los mensajes que este sector trabaja de forma reiterada para extender el apoyo social a sus propuestas xenófobas, racistas y de retroceso para nuestro sistema de libertades.
Sin embargo, las estadísticas oficiales -realizadas con los datos obtenidos a través de la Policía Nacional, Guardia Civil, Policías Autonómicas y Policías Locales- se empeñan en quitar la razón a estos discursos manipuladores. El último año que el Ministerio de Interior ha ofrecido cifras que detallan el sesgo geográfico de los autores de los delitos es del año 2022. En ese año se cometieron en Andalucía un total de 82.489 delitos, de los que el 83%, es decir: 68.898, fueron cometidos por españoles.
Cabría deducir con este número que el 17% fueron cometidos por extranjeros, es decir, por esa “invasión migratoria” de la que se hacen eco los grupos de ideología extremista. No obstante, el colectivo de migrantes procedentes de África sólo es el responsable del 7% de los delitos cometidos durante ese año. Dicho de otra manera, de los 82.489 que se registraron en la comunidad autónoma, los procedentes de África, cometieron un total de 5.787.
Las restantes infracciones a la legislación española producida por extranjeros, lo son por personas procedentes de Europa y América y en menor medida de Asia. Hay que tener en cuenta que los delitos cometidos por ciudadanos procedentes de países europeos son 4.824, una cifra bastante similar a la registrada entre los africanos, aunque de ellos nunca se habla, porque no son protagonistas de estas campañas de criminalización de la inmigración de la extrema derecha.
Si se tiene en cuenta que la población extranjera en Andalucía es de un 8,8% y que en algunas provincias como en Almería se supera el 21%, en Málaga llegan casi al 17% y en Huelva superan el 9,6%, dado que la inmensa mayoría de ellos son de procedencia africana –con mayor porcentaje de magrebíes y subsaharianos que de ninguna otra procedencia– la vinculación entre inmigración irregular y delincuencia, queda completamente descartada.
Los delitos más graves son cometidos por españoles
Además, según los datos registrados por el Ministerio de Interior, el tipo de delitos cometidos por extranjeros –no hay cifras pormenorizadas respecto a su procedencia- son delitos contra el patrimonio (robos y hurtos) y aquellos relacionados con el tráfico de estupefacientes. Los delitos contra las personas o contra la libertad sexual son, de nuevo, mayoritariamente cometidos por ciudadanos españoles. Y esta es, precisamente, otra de las campañas falsas desatadas por la extrema derecha.
Rechazo de los gobiernos andaluz y español
“No voy a participar en la cacería del inmigrante. Nunca”. Son palabras del presidente de la Junta, Juanma Moreno, utilizó para responder al portavoz de Vox en la última sesión de control antes de las vacaciones. Moreno señaló que el partido de Absacal utiliza la inmigración “de manera sangrante” porque cree que les dará votos: “¿Qué quieren, que cada vez que veamos a una persona con un color distinto, etnia o raza pensemos que es un delincuente?” “¿Está diciendo que las personas que tengan un color distinto, tengan otra raza, otra etnia, son delincuentes? ¿Es capaz de denigrar a las personas que viven en nuestro país?”.
La relación de inmigración y delincuencia no es la primera vez que se escucha en sede parlamentaria. En abril del año pasado, el Gobierno respondía a una pregunta de varios diputados de Vox en el Congreso. En el texto, consultado por este periódico se decía que “no existe una correlación entre inmigración y delincuencia. Frente al intento de crear alarma social, que no existe correlación entre incremento de los índices de delincuencia con incremento de la inmigración irregular, ya que el hecho de que en las estadísticas de criminalidad conste la ciudadanía extranjera, no significa que la persona sea migrante, ni que siendo migrante sea irregular. El dato refleja que la ciudadanía no es española, pudiendo ser residentes extranjeros regulares, muchos de ellos ciudadanos de la UE”.








