El Ayuntamiento de Tres Cantos (Madrid) ha activado un censo obligatorio de ADN canino para sancionar a los dueños que no recojan los excrementos de sus perros en la vía pública. Todos los propietarios están obligados a registrar el perfil genético de sus mascotas, una medida de control genético que los policías locales se encargan de recordar en parques y jardines de la localidad madrileña. No es el único, pues cerca de 80 ayuntamientos de toda España ya cuentan con este sistema infalible para pillar y multar a los propietarios de perros que no recogen los excrementos de sus animales en la vía pública.
El consistorio gobernado por el popular Jesús Moreno sostiene que esta herramienta permitirá acabar con uno de los principales focos de incivismo en el municipio: las heces caninas abandonadas en calles, parques y aceras. La lógica es simple: si un agente municipal encuentra un excremento sin recoger, se enviará una muestra al laboratorio y se cotejará con la base de datos genética. Si hay coincidencia, el dueño será multado.
El proceso para censar a los perros es obligatorio, indoloro y tiene un coste de 40 euros que deberá abonar cada propietario. La toma de muestras se realiza en once clínicas veterinarias autorizadas por el Ayuntamiento. Tras el análisis, se entrega una chapa identificativa con código QR que contiene los datos esenciales del animal y su dueño.
Según explicó el concejal de Salud y Bienestar, Mario Arancón, la iniciativa también servirá para combatir el abandono y maltrato animal, ya que permitirá localizar rápidamente a los propietarios de cualquier perro, esté donde esté. Incluso, se podría llegar a localizar al progenitor de cachorros abandonados o sin registrar.







