Actualmente, millones de familias de todo el mundo tienen contratado el servicio de alarmas para proteger su casa de la posible entrada de ladrones y delincuentes. A la hora de instalar este tipo de aparatos, las empresas de seguridad siempre colocan una pegatina o cartel en el exterior de la vivienda, ya sea en una pared o en la puerta, que certifica la instalación del sistema y avisa que dicho domicilio está protegido en caso de allanamiento.
Ahora bien, hay muchas personas que en vez de contratar el servicio de una empresa de seguridad e instalar una alarma, deciden adquirir una pegatina falsa o continuar utilizando la pegatina después de dejar de usar dicho instrumento disuasorio. Pese a que es un buen método para ahuyentar a los ladrones y ahorrar algo de dinero, hacer esto puede tener ciertas consecuencias.
El uso de una pegatina o señal que corresponda a una empresa de seguridad de verdad, sin tener en realidad sus servicios contratados, puede acarrear sanciones, ya que se está usando de forma ilegal una marca registrada, y por ende se vulnera su propiedad intelectual. Además, si se emplea una de las placas de videovigilancia y se ponen datos propios en vez de los de la empresa, la Agencia de Protección de Datos puede llegar a denunciarte.
Sanciones
Según establece la Ley 17/2001, del 7 de diciembre, de Marcas en el Código Penal, si se realiza alguna de las acciones nombradas anteriormente, dicha persona se está exponiendo a la sanción más grave en estos casos, un delito contra la propiedad intelectual e industrial. Incurrir este delito puede suponer el cumplimiento de una sentencia de 6 a 3 meses de prisión, además de multas de 1 a 2 años por acciones ilícitas al por menor.
En el apartado económico, la empresa afectada puede solicitar una indemnización por daños y perjuicios ocasionados, y el autor de los hechos podría asumir el pago de multas de 600 euros por cada día transcurrido, hasta que finalmente se deje de usar la marca registrada.







