Los productores españoles están viendo cómo las grandes superficies como Lidl, Carrefour y Alcampo les dan la espalda en algunos productos básicos como la patata, y afectando también al tomate. Una situación que viene dada por la ausencia de mecanismos de regulación de mercado en la UE, y los bajos precios pagados por la industria.
«Asistimos atónitos al calculado retraso en la compra de patata nueva española para presionar a la baja de forma artificial los precios en origen», señala y a su vez denuncia Alberto Duque, responsable del sector de La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG).
Uno de los grandes problemas que están presenciando los clientes es que cuando acuden a estas grandes superficies, entre otras cadenas de distribución, se ven en la obligación de comprar patatas con origen en Marruecos o Egipto, entre otros países, ya que si no compra estás patatas se queda sin este producto. Este hecho provoca que las patatas de temporada y de producción autóctona de calidad está en las sacas de los productores sin poder lanzarla a los lineales de los supermercados porque por precio no quieren.
Si bien, desde las principales zonas productoras de patata nueva nacional, (Sevilla, Málaga y Campo de Cartagena) se confirma que en estos momentos la oferta ya es suficiente para abastecer de forma estable la demanda de las principales cadenas de distribución. Lo que los productores no logran entender es que se arrincone a la patata autóctona en los lineales, con sello de calidad y estándares UE, frente a las importaciones de terceros países.
Si bien, COAG trasladará esta problemática al Ministerio de Agricultura y las consejerías del ramo de las CC.AA. más afectadas, al tiempo que reclama a los jefes de compra de las principales cadenas de distribución una apuesta sin fisuras por la producción nacional. Una situación que llega a los límites y que provoca grandes pérdidas a los productores y agricultores españoles.







