Las uvas del barco de Almería

Así se hacía el transporte de la uva en Almería a principios del siglo XX
La provincia
Mari Carmen Sánchez Santos, profesora
Con la finalidad de informar a unos y recordar a otros, voy a mostrar un pasaje histórico de la agricultura y el comercio internacional que tuvo lugar en la provincia de Almería durante el siglo XIX y parte del XX. Se trata del cultivo y posterior comercialización de la uva de mesa de la variedad autóctona Ohanes, conocida popularmente como “la uva del barco”, aunque se producían otras más como la Molinera o Lanjarón, fue esta la que por su calidad obtuvo prestigio internacional y su comercialización permitió ser un elemento de relevancia en la economía almeriense del momento. La razón que nos llevó a esta singular situación no fue otra que la creación de un producto único, con características excepcionales, que otros quisieron imitar sin éxito.
Aconsejamos ver las fotografías que publicamos al final del artículo, que recogen curiosas imágenes de este episodio de la historia de Almería.

A diferencia del cultivo de las variedades vinícolas, el cultivo de estas vides se realizaba en parrales, creándose una nueva variedad denominada Ohanes, porque fue en este pueblo donde se obtuvo por primera vez como resultante del cruce con otras variedades. Dicho cruce se llevó a cabo mediante una técnica única, denominada “engarpe”, que consistía en una polinización artificial realizada en primavera, cuando los racimos están en flor, frotándolos levemente con otros racimos procedentes de parras sin injertar, o de otras variedades como los racimos de las uvas molineras y las de cuerno.

Para ello se procedía atándolos a una caña, para llegar con más facilidad a los racimos que estaban colgados. Esta labor se realizaba cada primavera en los parrales y era hecha generalmente por las mujeres. Era un trabajo muy duro, ya que permanecían unas diez horas mirando al cielo continuamente, tratando de fecundar los racimos de cientos de parras.

Desde Ohanes, este cultivo fue haciéndose extensivo por los pueblos del medio y bajo Andarax y, debido a su creciente éxito en el mercado nacional e internacional, también se plantaron en diversos pueblos de la comarca del Almanzora, llegando finalmente a Berja y Dalías, donde en poco tiempo pasaron a ser grandes productores de esta uva. Se empezó cultivando en zonas comprendidas entre los 500 y 800 metros de altitud y terminó plantándose prácticamente junto al mar.

El hecho de que las uvas sean cultivadas en parrales permite obtener una mejor calidad y presencia de los racimos. Además, esta nueva variedad aporta un conjunto de características especiales, un color dorado pálido como la cera y piel dura, lo que la hacía apta para aguantar su transporte a grandes distancias y la ventaja de madurar cuando el resto de las uvas de mesa ya se habían acabado.

Tras la recolección de las uvas llegaba el trabajo de limpiar los racimos, eliminando todas las uvas malas, manchadas o pasadas, hasta que el racimo quedaba perfectamente limpio y preparado para meterlo dentro de un barril. A estas uvas, que se iban cortando con una tijera con sumo cuidado, se les llamaba “granuja” (la Real Academia de la Lengua, además de sus otros significados, define esta palabra como «uva desgranada y separada del racimo»). La preparación de los barriles, cuyo peso lleno era de 21Kg, se hacía con verdadero mimo, poniendo serrín de corcho entre los racimos, para que no se frotasen unos con otros y para que no se rozaran con el movimiento de los barcos y con el trasiego en las operaciones de carga y descarga, que se hacían varias veces hasta llegar a los mercados, partiendo inicialmente desde Almeria.

Esto tenía lugar cada otoño. Todas estas labores generaban muchos puestos de trabajo en los diferentes pueblos afectados, los dos que tenían más parrales en los últimos años eran Berja y Dalias y bajaban hombres y mujeres de Alcolea, Laujar, Paterna y Bayárcal y de otros pueblos alpujarreños a «la faena de la uva».

Estas exquisitas uvas eran un manjar pero tenían un elevado coste de producción por lo que solo estaban al alcance de los que la podían pagar. La mayor parte se exportó a diversos países del mundo: los Estados Unidos de América (Nueva York y Chicago) Inglaterra, Alemania, Rusia (San Petesburgo) y países nórdicos, pero también se exportó a varios países de Latinoamérica, África y Asia a medida que los barcos fueron mejorando en rapidez y tonelaje. Estas uvas llegaban a las mejores mesas del mundo como una fruta exquisita y por su elevado precio solo estaba al alcance de los ricos de las ciudades ricas del mundo

El Museo Provincial de la Uva del Barco de Terque

En Terque existe el Museo Provincial de la Uva del Barco, dedicado a la conservación de los rasgos de identidad de la cultura parralera de la provincia de Almería, con el objetivo de reconstruir esta parte de la historia social y económica de Almería. Sus fondos han sido donados y documentados en todos los pueblos uveros de la provincia, gracias a la generosidad de numerosas personas relacionadas con esta actividad económica.

Este museo nació de la colaboración entre el Ayuntamiento de Terque y la Asociación Amigos del Museo, que se ubica provisionalmente en el salón del Teatro Manuel Galiana de Terque, mientras se construye el edificio que lo albergará de forma definitiva. Entre sus logros hay que destacar que han conseguido salvar de la desaparición 46 variedades históricas diferentes, gracias a la colaboración de parraleros de toda la provincia, al trabajo del Grupo Ecologista Mediterráneo y del Ayuntamiento de Terque. Para ello, se ha plantado un parral, situado en plena vega de Terque, con los objetivos de conseguir la conservación de este material vegetal único.



Movimiento de barriles en el puerto de Almería
Barriles de uva dispuestos para la exportación, dispuestos para ser embarcados en el puerto de Almería

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