El Gobierno de Juanma Moreno anuncia una aplicación para promocionar la tauromaquia, pero parece olvidar que ninguna tradición justifica el sufrimiento animal. Andalucía necesita más protección, más prevención del maltrato y menos recursos dedicados a blanquear espectáculos basados en la tortura y muerte de animales.
¿De verdad necesita Andalucía una aplicación para promocionar la tauromaquia? Lo que necesita es una Administración comprometida con la prevención del maltrato, el refuerzo de los servicios públicos de protección animal y el desarrollo de políticas que reduzcan el sufrimiento de los animales.
La tecnología puede mejorar los trámites administrativos, pero no convierte en éticamente aceptable una práctica por el simple hecho de digitalizarla. Presentar la tauromaquia como patrimonio cultural tampoco debería servir para blindarla frente al debate social y la evolución de la sensibilidad hacia los animales.
Mientras miles de animales necesitan protección efectiva, la Junta elige poner sus herramientas institucionales al servicio de la promoción taurina. La pregunta es inevitable: ¿por qué el Gobierno andaluz dedica esfuerzos a promocionar el sufrimiento animal en lugar de liderar una política pública que avance hacia su erradicación?
El progreso no consiste en crear una aplicación para que una tradición controvertida llegue más lejos. Consiste en construir una sociedad que no necesite convertir el sufrimiento de un animal en espectáculo.







