1.648 firmas

Los representantes de la Coordinadora en la puerta de la delegación territorial de Salud
Opinión
El autor de este artículo de opinión

Javier de Pablos

Se atribuye al rey de Macedonia y faraón de Egipto, Alejandro Magno, la frase: “No hay nada imposible, para aquel que lo intenta”. El gobernador pretendía así enfatizar ante los suyos la importancia de la perseverancia y la determinación en la consecución de objetivos. Un espíritu que imbuye a los integrantes de las doce asociaciones vecinales agrupadas en la Coordinadora de Asociaciones Vecinales de los pueblos de Cabo de Gata, en su esfuerzo por conseguir una asistencia sanitaria digna y suficiente para los habitantes de este amplio territorio almeriense. Un impulso que los ha llevado a conseguir y presentar ante las autoridades competentes un total de 1.648 firmas de vecinos de estos pueblos, indignados por la deficiente asistencia sanitaria que reciben por parte del Servicio Andaluz de Salud (SAS).

Mas no son los únicos. Es lamentable en Andalucía el déficit del sistema que tanto la sociedad como los profesionales del sector denuncian permanentemente ante la carencia crónica de medios humanos y técnicos del SAS, evidenciados igualmente por sindicatos y otros colectivos. Un conflicto que convierte a los usuarios en rehenes de una colisión que afecta a un servicio público esencial para todos ellos. Una imagen de una sanidad pública desbordada, al borde del colapso, con interminables listas de espera para ser atendidos o intervenidos. Una circunstancia que ha obligado a muchos ciudadanos a recurrir a la sanidad privada, que en Andalucía ya alcanza al 22% de los ciudadanos, según un informe realizado por ICEA, y que con su actitud el Gobierno de Andalucía promociona.

Una degradación del Sistema Público de Salud consentida por el Gobierno del PP en esta tierra, que no ha conseguido reformar ante el lamento y decepción de los andaluces cuyo derecho a la sanidad, teóricamente garantizado por la Constitución, se vulnera por norma, al ser incapaz el sistema de absorber en tiempo y forma toda la demanda. Un proceso de crisis permanente que de seguir como hasta ahora no hará más que empeorar cada vez.

La verdad, en política, siguen siendo los hechos y nada más que los hechos. Una circunstancia que el Gobierno andaluz parece olvidar en este caso con demasiada frecuencia, intentando mitigar con su habitual desparpajo, locuacidad y propaganda la deficiente gestión que realiza en materia sanitaria. Una ceremonia de confusión insuficiente para salir de la depresión que atraviesa esta tierra, donde sobra la palabrería y la crispación ciudadana va en aumento.



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