—Mamá, me voy al cole, no te olvides mi casco.
—¿Para la bici?
—¡No, mamá, para no abrirme la cabeza en los pasillos!
Aunque parece un chiste, la triste realidad es que el CEIP de San José se cae a pedazos, sus instalaciones son tercermundistas, el edificio se desintegra cada vez más rápido y la incompetencia de nuestros dirigentes locales es cada vez más evidente.
Dos accidentes en los últimos 10 días han ocurrido dentro de la escuela, en un mismo pasillo sin enlosar y lleno de socavones: una niña de 5 años se ha partido el labio y un niño de 7 se ha abierto la cabeza. Unos meses atrás, otra niña se rompió un diente, y no era de leche.
La pregunta que habría que hacerse ahora es: ¿estaban al tanto los responsables municipales del lamentable estado del colegio público de San José? La respuesta es que sí: se les han enviado instancias, fotografías, se les ha llamado por teléfono e incluso han venido a ver las instalaciones. Pero hasta que un niño no se ha abierto la cabeza no ha habido respuesta por su parte. Esta respuesta llega tarde, es descafeinada y sin contundencia, y tan solo es una promesa verbal —porque a nuestros concejales las respuestas y compromisos por escrito les deben de dar urticaria o algo peor—.
Dicen que irán el lunes con una empresa constructora para valorar y presupuestar lo más urgente —me temo que será solo el pasillo donde se han caído los dos últimos críos— y que todo lo demás “es mucho” y ya se verá el año que viene, previa aprobación de los presupuestos municipales de 2026.
Las antiguas ventanas de madera de las aulas están podridas y agujereadas, las rejas y el vallado exterior e interior, oxidados y con elementos punzantes; algunos pasillos, sin enlosar y con socavones; otros, con losas que resbalan; voladizos en mal estado; las pocas instalaciones deportivas del patio del recreo, rotas y corroídas; la zona de columpios infantil, con el suelo levantado; columnas sin protectores; aulas con problemas de humedad y condensación, y alguna cosa más que se me escapa.
En una cosa van a llevar razón nuestros concejales, y es que “es mucho”. Mucho el tiempo que llevan sin gastar ni un miserable euro en el colegio público de San José; mucho el morro que le echaron al escurrir el bulto hace meses, intentando convencernos de que estos arreglos eran competencia de la delegación territorial de la Junta de Andalucía, y esta misma semana nos reconocen que en esa misma delegación les ha dicho que no, que es competencia municipal (algo que todos sabíamos menos ellos).
Concejales, hagan ustedes el favor de leerse la Ley 5/2010 de Autonomía Local de Andalucía, se enteran bien de cuáles son sus competencias y, de paso, dejan de marear la perdiz y se ponen a trabajar de una vez.
Yo, por mi parte, el lunes para ir al cole le pondré a mi chiquillo casco, rodilleras y coderas, me tomaré un Lexatin, rezaré el rosario o recitaré algún mantra que me ayude a pasar la mañana.
Todos los niños y niñas de nuestro municipio tienen derecho a una educación digna en un entorno seguro, y no a ir al colegio como si de la guerra se tratase.








