Dicen que no hay mal que por bien no venga. El afán desforestador del consistorio nijareño beneficia a los propietarios de vehículos-vivienda, que encuentran espacio de sobra para su estancia veraniega sin ningún coste. Árbol que quitan, coche que se planta, en este caso, en ese trozo del Parque de La Molina de San José, junto a las pistas deportivas.
Autocaravanas, camper, furgonetas y otros vehículos con habitáculos diversos se plantan allí durante todo el verano. Quien esto escribe ignora la diferencia exacta entre estacionar, aparcar y acampar, que dicen que si se sacan cosas al exterior (todos, sillas, mesas) es acampar, pero pasar no, si se está solo en el interior, pero ¿con las puertas abiertas o cerradas? ¿es sacar algo al exterior tener el perro junto al vehículo con sus cuencos de comida y agua, sus heces y su orina? No lo sé, pero que allí vive la gente sin los servicios básicos es cierto y que la zona no brilla por su limpieza e higiene, también.
Y, claro, a falta de aparcamientos municipales regulados, como los que hay en casi todos los sitios decentes, estas situaciones irregulares se multiplican por todas las poblaciones del Parque, contribuyendo aún más a su degradación.









