El Cabo de Gata necesita pueblos más verdes

Tala de un eucaliptode unos 50 años situado en el interior del Parque de la Molina en San José.
Opinión
El autor de este artículo de opinión

José Francisco Cano de la Vega

Creo que no es necesario extenderme mucho en las características climáticas del Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar, un clima semiárido, con muy pocas precipitaciones y escasos recursos hídricos. Nos encontramos en una de las zonas más secas de España, y esta situación se agrava aún más con el cambio climático y los periodos de sequía que sufrimos cada pocos años.

De otra parte, los árboles cumplen una doble función: absorben el dióxido de carbono de la atmósfera y generan oxígeno, purificando el aire. Los árboles también contribuyen a formar suelos fértiles, evitar la erosión, captar agua para los acuíferos, sirven como refugio para la fauna, propician el establecimiento de otras especies y regeneran los nutrientes del suelo.

La acumulación de árboles es capaz de regular la temperatura ambiental a partir de la sombra. El follaje de los árboles, arbustos y plantas permite una reducción directa de la temperatura a través de la interrupción de la radiación solar, la cual, además, se amplifica con los suelos de cemento y hormigón. Según recientes estudios científicos, los árboles tienen un efecto muy positivo en el ámbito urbano y pueden llegar a reducir la temperatura de nuestros pueblos hasta 12 grados centígrados en el verano.

Por último, los árboles contribuyen a embellecer el espacio urbano, a formar paisajes cívicos más habitables y representan una oportunidad para sensibilizar a la ciudadanía, y especialmente a los menores, en la importancia de la protección medioambiental. Aspectos que alcanzan una especial importancia en un espacio protegido, como es nuestro Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar.

A pesar de todo lo expuesto, la realidad de los pueblos que estamos en el territorio del Parque Natural también es muy deficitaria en este aspecto. En nuestros pueblos existe muy poco arbolado, los árboles que hay que cuidan muy poco y se han producido algunas talas totalmente injustificadas que han indignado al vecindario.

El Ayuntamiento de Níjar debería otorgar a este tema la importancia que se merece. Debería establecerse un plan serio para el riego, mantenimiento y poda de los árboles existentes. No debería producirse nuevas talas y -desde luego- nunca se deberían justificar nuevas talas con la falta de mantenimiento, porque esa es una responsabilidad municipal.

Por último, debería hacerse una planificación seria para la urgente repoblación de los árboles que se han cortado o secado por falta de cuidado. Y también debería planificarse la plantación de nuevos árboles y plantas, con los árboles más adecuados a nuestro clima y que tengan raíces que no perjudiquen aceras y calzadas.



Eucaliptos de más de 50 años talados a la puerta del Hotel Alove en San José

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