Con gran acierto y perspicacia periodística el compañero de faena de este periódico, José Francisco Cano, tilda de “caradura” al delegado territorial de Salud en Almería de la Junta de Andalucía, Juan de la Cruz Belmonte. Motivos no le faltan al columnista, a la vista de la respuesta dada por el político a las cabales reivindicaciones vecinales, asociaciones, sindicatos y trabajadores de la Sanidad Pública en Andalucía, en este caso de Níjar, en materia de Sanidad. Para Belmonte, la salud en esta comarca está “perfectamente atendida” y las citas “no superan los cuatro días de espera”, asegura el farmacéutico entre otras sandeces.
No voy a extenderme en el descaro y el cinismo demostrado por el delegado con estas manifestaciones, pues el magnífico artículo de José Francisco lo deja bien claro y desmonta las patrañas del representante de la Junta en Almería en materia sanitaria. Un político al que, por lo que se ve, la verdad le importa poco. Lástima, pues hubo un tiempo en el que la verdad tenía valor en política, era un activo, pero poco a poco la posverdad y las mentiras se han ido imponiendo, y las manifestaciones de Belmonte son un buen ejemplo de ello. Ahora nuestros políticos no dedican sus mejores energías a tratar de solucionar nuestras vidas, sino a intentar engañarnos.
La política y la mentira siempre se han llevado bien, es duro, pero es así, y ejemplos los tenemos cada día en el panorama político de esta país. Por desgracia, vivimos en un mundo en el que los políticos pueden desafiar los hechos, inventárselos incluso, como los que relata el mendaz delegado almeriense y no pagar ningún precio político por ello. En fin, parece que sigue vigente la expresión del célebre novelista y crítico británico George Orwell: “…en tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario”. Cierto, sin embargo la insurrección en este caso no parece del lado del Gobierno de Andalucía, más interesado en rentabilizar la mentira de la mejor manera que de solucionar el grave problema sanitario por el que atraviesan los ciudadanos de esta tierra.








