En la presentación de la serie documental “La fuerza de los parques naturales de Andalucía”, producida por Filmaterra y la radiotelevisión andaluza ( RTVA), a la consejera del ramo, Catalina García, su fuerza, en este caso verbal, se la fue por la boca. Sostiene García que los espacios naturales protegidos en Andalucía -365, según la consejera- son extensiones de alto valor ecológico y, también, el hogar de miles de personas que han vivido históricamente en “armonía con el entorno” y que hoy “se han convertido en impulsores de la sostenibilidad y del futuro de sus territorios”.
Ignoro las fuentes de la consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía para respaldar el eslogan, pero la armonía y sostenibilidad que pregona García no es tanta, al menos en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, donde resido, y menos aun cuando interviene la Administración. Este inigualable espacio natural se ha convertido en un destino turístico de primer orden, impulsado tanto por influencers como medios de comunicación que señalan al espacio, sus calas, playas y senderos como destino ideal y único.
Sin embargo, García no es consciente que tamaña masificación, que ella alienta con alguna de sus actuaciones, está provocando una degradación del entorno cada vez mayor, consecuencia de una falta de regulación y gestión adecuada. Una situación agravada también por los comportamientos inconvenientes de visitantes ávidos de turismo de una naturaleza cada vez más destruida, así como de aquellos vecinos que perturban con su proceder la convivencia de la comunidad y el entorno donde residen.
Si la consejera de la Junta de Andalucía pretende que esta naturaleza no siga deteriorándose y la armonía prevalezca entre sus habitantes, comience primero por la propia Administración de la que forma parte y de otras donde también gobiernan. Así, pueden evitar el consentimiento innecesario de infraestructuras y permisos que no tienen en cuenta el trascendental impacto ambiental que su desarrollo representa para el entorno y que la consejera parece ignorar.
“Medir el turismo sostenible es fundamental para mejorar la acción política y el desarrollo razonable”, defiende el secretario general de la Organización Internacional del Turismo (OIT), Zurab Pololikashvili. En efecto, mas por estas tierras, incluidos parques naturales, las preocupaciones de las Administraciones parecen transitar en sentido contrario, y la cinta métrica para medir estas conductas medioambientales se utiliza más bien para evaluar la masificación y edificación, y cuanta más mejor.








