¿Más alojamientos en Rodalquilar?: ¡que se reconstruyan las casas de los mineros!

Una imagen desastrosa para el pueblo de Rodalquilar
Opinión
El autor de este artículo de opinión

Juan Manuel Jerez

De vez cuando nos sorprenden con nuevos proyectos de transformar cortijos en hoteles, de ir convirtiendo el campo en urbanizaciones turísticas en ese afán de acabar con el paisaje de este Parque Natural, único en España. Esta vez, una vez más, surge la amenaza en la zona de especial protección de Rodalquilar. La cuestión está ahora en manos de la Junta de Andalucía y luego del Ayuntamiento de Níjar, organismos que deberían ir pensando en evitar la masificación que estamos sufriendo y apostar más por la calidad del turismo que por la cantidad.

Pero ya que se empeñan en transformar viejas construcciones en hoteles, la solución la tiene la Junta en las denominadas “casas nuevas” del casco urbano de Rodalquilar, que en su día mandó derribar parcialmente para evitar la ocupación y que en la actualidad es el peor escaparate del pueblo, ofreciendo a su entrada la vista de un montón de ruinas como restos de una batalla, en este caso, contra la estulticia corporativa.

Es lo poco que queda del antiguo barrio minero que la empresa nacional Adaro construyó para proporcionar una estancia digna a sus trabajadores, un conjunto de casas, todas ellas con agua corriente, varios dormitorios por vivienda, cocina, patio y aseos, algo casi que inédito en Rodalquilar y en sus alrededores, un tipo de vivienda distinto al tradicional de la zona, pero representativo de lo que fue el pasado de esplendor del pueblo y, por tanto, digno de ser conservado como muestra del mismo y de la cultura de la localidad y que hoy, gracias a la desidia institucional, son pasto de hierbajos, lagartos y grafiteros.

Lo que tiene que hacer la Junta, si quiere más alojamientos, es retomar la idea, que dicen que su día se habló, de convertirlas en villa turística, respetando la tipología de las viviendas y dedicarla, junto con otros edificios más singulares del barrio, en la temporada baja a organización de congresos y otras celebraciones, una actividad ausente en la zona, que, además de reforzar la frágil economía local y contribuir a la desestacionalización de la actividad económica del Parque, atraería a un turismo sostenible, reportando algunos beneficios económicos que se invertirían en el mantenimiento y mejora del Parque.

Y si, además, se recuperan y reconstruyen las instalaciones mineras que se dejaron perder y se ofrecen a visitar turísticas, mejor que mejor.



Viviendas de los mineros

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