Para mí es imposible disociar la Poesía del Parque, sacar la poesía de este espacio en el que las letras surgieron de tantas plumas y no sólo en la poesía de Valente, en las lecturas de Margarit, en las fotografías de Siquier o Juana y en tantas novelas que rozan la poesía cuando se instalan en nuestro territorio.
Un evento singular, acogido y recogido en el patio de La Gallineta y transportado a nuestro Pozo de los Frailes por nuestras vecinas Marta Zúñiga y Manuela Lorente. Ambas del mundo de las artes escénicas, forman el equipo Las Alas en su Sitio, que ha organizado y producido una “residencia” y esta escenificación poética. Con el apoyo del Restaurante, que ha conservado la estructura, la placeta y los maravillosos suelos de la antigua tienda de ultramarinos, donde funcionaba antaño el único teléfono del pueblo. Con el apoyo del espacio de Yoga de Carlo que albergó el trabajo del grupo de poetas Las Sin Rostro y con los apoyos del sonidista Pedro Arias y del diseñador gráfico Joaquín Navarro, se ha producido un encuentro sensacional e inolvidable.
Casi medio centenar de personas interrumpieron el silencio entre lectura y lectura con sus aplausos junto al canto de algunos pájaros y el ruido de algún coche en la carretera cercana. Bajo la sombra del patio las componentes del Colectivo de Mujeres Poetas leían pasajes del Diario de Manuela Ballester y le contestaban con sus poemas.
Un diálogo con una poeta valenciana, exiliada en México a causa de la Guerra Civil, a través de un diario de una contemporaneidad abrumadora, con la que Las Sin Rostro dialogan “de corazón a corazón, de herida a herida”. Candela Herrero, María Andrés, Hilda Pérez, Carmen Montesinos y Elsa Moreno, han creado para los habitantes del Parque un nuevo espectáculo, La Vida En Vilo.
Las Sin Rostro han estado en el Pozo de los Frailes para traernos sus voces junto con la de María Ballester, a un público sencillo y exigente, entre quienes acudieron también otras creadoras, poetas y editoras, vecinas y vecinos de la zona y algún medio local como La Crónica del Parque. Queda la ilusión, la belleza y el eco de sus voces y de tímidos aplausos y de cantos de pájaros y el ruido de algún coche que pasa por la carretera. Y es que la poesía siempre encuentra su lugar en el Parque.










