No son precisamente los debates políticos los que polarizan la atención de los ciudadanos de Cabo de Gata-Níjar, es la situación por la que atraviesa la Sanidad en esta tierra la que enerva a su población, incluso a pesar de lo que aseguran sus gobernantes, políticos que parecen habituados a la exageración y el engaño.
Una atención deficiente convertida en indignación ciudadana y expresada a través de más de 1.600 firmas recogidas entre los vecinos de la comarca, que manifiestan su derecho a recibir una protección sanitaria de calidad, cercana y suficiente. Unas justas reivindicaciones que parecen ignorar sistemáticamente los políticos responsables, hasta el punto de afirmar que “la asistencia sanitaria en Níjar funciona perfectamente”, como, sin rubor alguno, manifestó recientemente el delegado territorial de la Consejería de Sanidad, Juan de la Cruz Belmonte.
La desproporción entre el lenguaje utilizado por quienes simulan mejorar la sociedad en cada comparecencia pública y la legitima realidad de los problemas a los que se enfrenta la población, parece transcurrir por caminos diferentes e inútiles debates. Una controversia refrendada también en la reunión mantenida recientemente en el Ayuntamiento de Níjar entre los representantes de las doce asociaciones integradas en la Coordinadora de Asociaciones Vecinales de los Pueblos de Cabo de Gara-Níjar, la Consejería de Sanidad de Andalucía y del propio Ayuntamiento, donde los afectados tan solo recibieron recetas y manifestaciones populistas a las soluciones que reivindican.
Sostiene el líder de Ezquerra Republicana de Catalunya en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián que en política “la verdad ya importa poco”. En efecto, pues la política queda cada vez más reducida a una representación mediática, y nuestros políticos no dedican sus mejores energías a tratar de mejorar nuestras vidas, sino a intentar engañarnos. Política y mentira siempre se han llevado muy bien por parte de estos manipuladores compulsivos, maestros en transformar el arte de la política por el de mentir en su desaforada disputa por mantenerse en el poder.
Políticos que merecen ser combatidos con todos los instrumentos a nuestro alcance, como en este caso con una masiva participación ciudadana en la manifestación convocado el próximo 8 de junio en el Pozo de los Frailes. Un aviso necesario a quienes gobiernan para declarar el profundo malestar de los ciudadanos de esta tierra en materia sanitaria, pues las discrepancias por resolver son todavía muy relevantes. Quedarnos callados ante este drama es una forma tácita de tolerar una situación insostenible de la Sanidad pública en Andalucía ante el abandono deliberado de su Gobierno.








