Almería es una de las provincias andaluzas con mayor número de horas extraordinarias realizadas por sus trabajadores, que no son remuneradas ni cotizadas.
Una discordancia cuando la patronal se resiste a reducir la jornada laboral, mientras muchos empresarios abusan de las horas extraordinarias sin compensación alguna.
Las horas extras trabajadas, pero no pagadas por los empleadores, siguen siendo un abuso habitual para cientos de miles de trabajadores en todo el país. Una forma de explotación laboral que lleva presente décadas y que no se ha logrado reducir sensiblemente en los últimos años, a pesar de la aprobación de normativa específica como el registro obligatorio de la jornada de trabajo.
Con los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) se pueden identificar dos prácticas extendidas de prolongación de la jornada laboral más allá de lo legalmente pactado: el más evidente: los 2,6 millones de horas extras no pagadas que cada semana se trabajan de media en España, un total de 419 mil personas asalariadas según la EPA. Además, el INE detecta que más de 1 millón de personas asalariadas a jornada completa trabaja habitualmente más horas de las que tiene pactadas, sin disponer de datos de que esas horas se paguen y se coticen.
Una práctica de la que la provincia de Almería, desgraciadamente, supone un lamentable ejemplo.







