Hay gente cruel y ruin capaz de abandonar a su suerte a sus mascotas, con una indiferencia que asusta y sin ningún tipo de remordimiento. Individuos con mala entraña como la del sujeto que la semana pasada abandonó en el interior de un saco de pienso para perros a seis cachorros de raza podenco en un descampado del paraje Cortijo Miguel Simón, en Níjar (Almería), según denunció la Guardia Civil.
Tras su localización, gracias a la colaboración ciudadana, los agentes del SEPRONA acudieron hasta una finca cercana donde encontraron un grupo de canes del mismo aspecto y raza, apreciando que uno de ellos era una hembra que presentaba signos evidentes de haber parido recientemente. Sin rubor alguno, la maldad delictiva del maltratador de las mascotas encontradas dentro del saco asumió la autoría de los hechos, haciéndose cargo del único cachorro que había sobrevivido, además de la gestión de los cinco cadáveres de los canes localizados.
Creo que el respeto y el amor a los animales es un termómetro moral de la sociedad. Abandonarlos, tratarlos sin miramientos, con dureza y crueldad, es un síntoma inequívoco de preocupante sensibilidad. Se empieza matando perros y se acaba maltratando a los hijos. Quien ha sido capaz de soportar la mirada y el gemido de un perro abandonado es capaz de todo. No tiene nombre cuando la indiferencia, el egoísmo y la frialdad no solo queda en el abandono del animal, sino que se permita también maltratar con feroz crueldad a un ser indefenso, tan sólo porque su amo considere deba ser tratado como una cosa.








