Con el nuevo invento que quieren vendernos ahora como la solución a las listas de espera en la atención primaria del Sistema Andaluz de Salud, lo que pretenden realmente es evitar que salga en los medios de comunicación la imagen tercermundista de las colas de pacientes en los mostradores y puertas de sus centros de salud para solicitar cita con su médico de cabecera.
Así, ahora remiten a los usuarios al uso de las aplicaciones informáticas, a pesar de que gran parte son personas mayores y muchas de ellas no se manejan bien con la tecnología.
Gestionar las citas en 72 horas no significa que sean atendidos por su médico de cabecera en ese plazo, que realmente es para que si nuestro médico no tiene cita en menos de 15 días un administrativo nos llame dentro de las 72 horas para darnos cita con otro médico que tenga más disponibilidad que el que nos corresponde y que será con una demora parecida que la de esos otros pacientes que sí la consiguieron. Por tanto, tendremos cita con un médico que ni conocemos ni nos conoce, de nuestro distrito sanitario o de otro. Esa cita será telefónica, sin ver ni explorar al paciente ni practicar las pruebas necesarias.
Es cierto que reducir la reserva al 7% de citas para aquellos que no puedan esperar supondrá un ligero aumento de citas disponibles de cada médico, pero también que muchos de quienes van con problemas que no pueden esperar, si no pueden ser atendidos en el día, acudirán a las urgencias hospitalarias, ya bastante saturadas y en las que, en muchos casos, serán remitidos otra vez a su centro de salud.
Dice el SAS que la cita telefónica es para renovación de medicamentos, tramitaciones de bajas laborales y seguimiento de pacientes crónicos. Es evidente que sin ver y explorar a un paciente ni someterlo a las pruebas diagnósticas necesarias no se puede comprobar si sigue estando incapacitado laboralmente para renovar una baja, ni se pueden renovar medicamentos sin saber si el paciente los sigue necesitando.
La única manera de realizar un diagnóstico adecuado es atender a los pacientes de forma presencial.
Esta no es la sanidad pública que nos prometió en sus campañas electorales el Sr. Moreno, quien llegó a la presidencia de la Junta con la ayuda de las movilizaciones populares denunciando el deterioro de la sanidad andaluza.
Lo que tiene que hacer el SAS, ya de una vez, es dejarse de inventos propagandísticos y adoptar medidas que realmente optimicen la gestión sanitaria y garanticen nuestro derecho constitucional a una sanidad pública, eficiente y de calidad, tales como el aumento de personal, cobertura de las bajas y vacantes, mejora de las condiciones laborales y contratos, etc. y para ello emplear el dinero que tan escandalosamente están derivando a incrementar el lucro de las empresas sanitarias privadas Dios sabe a cambio de qué.








